El Viaje Astral |
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Cuando un nuevo director llegó a la cárcel de San Quintín lo libró de este vejatorio estado que había soportado durante un lustro. Sorprendentemente, Ed Morrel no estaba deteriorado, ni parecía haber sufrido nada. El secreto estaba en en que había desarrollado un nivel de conciencia autógena que operaba independientemente de su cuerpo físico y ello le permitía escapar a los muros de la prisión. En 1909., Ed Morrell fue indultado y describió sus procedimientos y las extraordinarias experiencias astrales en el libro The Twenty-Fifth Man. Viaje Astral es un término esotérico de procedencia oriental que
define la experiencia desarrollada por el cuerpo astral de la
persona, el cual consiste en la "envoltura estelar del alma". Esta
creencia está fuertemente arraigada y ya se manifestaba en antiguos
textos hindúes, egipcios, griegos, y hasta en la Biblia cristiana. Se
considera que el cuerpo astral esta conformado por una sustancia
energética ligera, translucida, luminosa y evanescente que es una
replica exacta del cuerpo físico. Tiene por misión transportar el
alma de la persona en el momento de la muerte física en un
fantástico viaje astral hacia el universo.
En parapsicología, el viaje astral se entiende como un fenómeno
clónico equivalente a la proyección psi o desdoblamiento, aunque
existen ciertos investigadores del fenómeno que aseguran tener
indicios demostrativos de que no se trata exactamente del mismo
fenómeno sino de otro semejante, no idéntico. La diferencia entre ambos radica en lo puramente filosófico, basado
uno en la existencia de una entidad espiritual energética que se
manifiesta durante el viajes astral independientemente del cuerpo
físico. En otro, las ciencias psíquicas sostienen que la proyección
psi obedece en realidad a un mecanismo etiológico puramente psíquico
que se manifiesta de forma paranormal mediante la actividad
perceptiva extrasensorial, cuya manifestación o existencia está
evaluada científicamente aunque no siempre se produzca de forma
consciente. Los
antiguos egipcios creían que el cuerpo astral o ba era un
pájaro con rostro humano.
Un viaje astral es la separación del cuerpo físico y el cuerpo
astral, sin mediación del cuerpo emotivo ni ingerencia del cuerpo
mental, aunque el cuerpo mental nos sirva de
interprete.
Esta separación es muy
parecida a la muerte, muchas de las personas que han permanecido
muertas clínicamente durante algunos minutos lo han experimentado
conscientemente. Pero no hace falta estar
al borde de la muerte para experimentarlo. Algunas personas lo
experimentan de forma espontánea cuando están perfectamente
despiertas, sin proponérselo siquiera, mientras que otras se pasan
la vida buscando en vano dicha experiencia y lo mas que consiguen,
después de ayunar y de meditar durante años, es una potente
proyección mental.
Por supuesto, existen personas que viajan astralmente siguiendo toda
clase de técnicas o ingiriendo diversos tipos de drogas
alucinógenas (ayahuasca o peyote).
Los "maestros" en dichas técnicas y drogas dicen mayoritariamente
que los viajes astrales son peligrosos, pero la verdad es que solo
son peligrosos para las personas con debilidades psíquicas o
cardíacas, ya que producen taquicardias y son capaces de
desequilibrar a una mente débil. Lo primero que sucede en un viaje astral consciente, es la separación del cuerpo
astral. Cuando esto sucede, el cuerpo físico queda inerte, con la mirada
perdida o los ojos cerrados, con unas constantes vitales muy bajas,
pero en absoluto dormido. Una de ellas es la sensación de
mareo. Otra una sensación de movimiento
ondular, como el vaivén de las olas del
mar. Otra mas es la sensación de giro
frenético, como si estuviéramos a bordo de una violenta
atracción de parque de atracciones. Pero la
mas común es la sensación de elevación. Y esta elevación también
puede darse de distintas formas: Las primeras impresiones del
viaje astral son en relación con nuestro entorno y con nuestro
propio cuerpo físico, al que podemos ver postrado, si estamos
acostados, o sentado en flor de loto si practicamos una sesión
yoguística. Precisamente la visión del propio cuerpo resulta bastante
desconcertante para la mayoría de las personas que realizan un viaje
astral sin tener una buena preparación.
Una vez que el cuerpo astral se ha elevado lo suficiente como para
poder ver el cuerpo físico y las estancias que le rodean, sobre todo
en las primeras experiencias, es posible que se dedique a viajar por
ciertas áreas del mundo físico con cierta
prudencia. Los Canales Astrales
El cuerpo astral vuela las primeras veces hacia el cielo y es capaz de llevarnos a otros planetas, pero prefiere dirigirse a los canales astrales. Estos canales son como túneles oscuros, o de diferentes colores, que absorben el cuerpo astral y le elevan hasta diversos planos astrales. La mayoría de los canales son rectos y permiten una rápida ascensión, pero también los hay retorcidos y laberínticos, que pueden llevarnos hacia arriba o hacia abajo a otras dimensiones. Los canales ascendentes se relacionan por regla general con imágenes simbólicas y celestiales, unas luminosas y atrayentes, y otras apagadas y tristes. Uno de esos canales es muy amplio y en él podemos ver a mucha "gente" caminando y ascendiendo dificultosamente. La escena recuerda el purgatorio dibujado por Doré, pero nuestro cuerpo astral raras veces camina junto a los demás, es más, parece tener cierta reticencia a acercarse y pasa volando por encima de todos. Uno de los canales preferidos del cuerpo astral, quizá por que se parece mucho a la imagen clásica que tenemos del cielo, es el canal azul. Este canal nos eleva y nos lleva a una zona luminosa y nubosa. La entrada del canal es algo oscura, pero en la cima emana una atrayente y tranquilizadora luz. Muchas persona que han tenido una experiencia de muerte clínica se lanzan hacia el inmediatamente. Como decía, a la salida del túnel nos encontramos con una especie de cielo azul, luminoso y nubloso, muy agradable y confortable. En este cielo podemos pasar un tiempo, aunque el tiempo en dicho lugar no tiene sentido muy grato, tan grato que a menudo las personas quieren quedarse en el para siempre. Es decir, que la estancia en ese lugar nos hace desear la desconexión con el mundo físico. Al principio nos encontramos solos, pero pasado un tiempo podemos empezar a tener compañía y disfrutar de situaciones celestiales, con ángeles, coros, etc. Poco después, sentimos la necesidad de avanzar en dicho plano y nos dirigimos astral e irremediablemente hacia la fuente de luz, una fuente que no parece tener origen pero que nos atrae hacia una especie de puerta que deseamos cruzar con toda el alma, a pesar de que a veces nos asalten ciertos temores al hacerlo. Pero antes de poder avanzar hacia ella, no encontramos con un
personaje al que algunos llaman guardián azul. Ese guardián parece
un ser luminoso y azul, formado con esa misma luz y nubosidad del
plano. Su presencia es tan acogedora como sobrecogedora y nos hace sentir la necesidad de seguir adelante y traspasar el portal. Pero si no ha llegado nuestra hora, es decir, si no estamos del todo muertos, e insistimos en cruzar, nos dice algo así como: "Aun no ha terminado tu misión en la tierra", y nos manda de regreso inmediatamente a nuestro cuerpo físico. A veces no hace falta que queramos cruzar el portal para que nos mande de vuelta a casa, es mas, muchos cuerpos astrales ni lo ven siquiera cuando les habla y les devuelve al cuerpo. Otras personas se han asustado cuando, en lugar de devolverles al cuerpo, le dice que pueden quedarse todo el tiempo que quieran allá arriba. De cualquier manera, solo deja pasar el portal a los verdaderamente muertos, aunque algunos magos y santones aseguran haber cruzado el portal gracias a su elevada calidad espiritual. La ConfusiónCuando una persona alcanza cierta practica en la ejecución de los viajes astrales, suelen suceder dos cosas:
Usted se preguntará como puede distinguir una experiencia astral de
una proyección mental. Pues la forma es muy sencilla: En la proyección mental, el cuerpo mental dirige, o cree dirigir, al cuerpo astral hacia símbolos y sitios comunes a todos los humanos: tabúes, miedos, prejuicios, ideas preconcebidas, ensaladas de ángeles y religiones, etc. El cuerpo astral es libre y sólo regresa cuando le apetece, o cuando le obligan a regresar otros seres. El cuerpo mental permanece siempre unido al cuerpo físico, y el cuerpo astral no necesita el cuerpo físico, es mas, a menudo lo detesta. Pero el cuerpo mental no sabe verse sin cuerpo físico y se aferra a la vida, cuando quiere vivir, o al caos y a la muerte, cuando sus deseos íntimos son enfermizos, caóticos o autodestructivos. El viaje astral
puede ser espontáneo, pero la proyección mental
requiere, más que la concentración, el deseo de hacerlo. Nadie
realiza una proyección mental sin
proponérselo. El viaje astral es una forma de muerte y la proyección mental es una forma de
vida. El viaje astral es solo un sendero
que comunica el más allá con la vida física, pero no tiene nada que
enseñarnos para la vida física. Con el viaje
astral no podemos adivinar el futuro ni descubrir una fórmula ni
obtener información sobre nuestro parientes
muertos.
La inmensa mayoría de los los magos, filósofos y religiosos han
fracasado al querer racionalizar y sacar provecho de los astral, por
que jerarquizar y concebir lo inconcebible y lo ingerarquizable es
un acto mental, un ejercicio humano, no una meta ni un proyecto
astral. En base a todo esto creo que ha quedado bien claro que una cosa es el viaje astral, libre y sin compromisos religiosos, afectivos, psíquicos, personales o materiales, y otra cosa muy distinta una proyección mental, que si tiene relación con todo lo que afecta al hombre. Los Peligros
Los que se interesan medianamente las ciencias ocultas, escuchan a menudo que una persona se ha quedado "colgada" al realizar una experiencia de viaje astral. Si se diese el caso de la desconexión del cuerpo físico con el astral, eso seria la muerte (es cuando se rompe el cordón de plata) y por lo tanto no podrían contarlo. Así que ni caso, nadie que se sepa se murió después de una experiencia de viaje astral y si eso ocurrió alguna vez no creo que pudiera contárnoslo.
El viaje astral tampoco altera las neuronas ni el equilibrio
psíquico más de lo que ya estén alterados antes de la experiencia,
por que el viaje astral no es una droga.
Es
mas, cuando se realiza correctamente un viaje astral por medio de
alucinógenos como el peyote, la ayahuasca, el ácido lisérgico o drogas similares,
la persona no sufre daño físico alguno.
A no ser el daño que puedan
provocar esas drogas como es la dependencia e intoxicación. Por
supuesto, si ingiere las drogas, lo que suele suceder a menudo,
lejos de hacer un viaje astral sólo logrará alucinar tonterías,
destruirse una cuantas neuronas y volverse drogadicto. En este caso
si es posible quedarse "colgado".
Por otra parte, como ya había señalado, los viajes astrales producen
taquicardias cuando el cuerpo astral hace su reentrada en el cuerpo
físico. Una persona sana no padecerá en absoluto, pero una persona
con problemas cardíacos puede tener problemas.
Finalmente, una disposición religiosamente esquizofrénica, o
cualquier otra patología mental, pueden verse agravadas físicamente
después de una experiencia de este tipo, lo que puede arruinar un
organismo aunque el cuerpo astral siga estando
perfectamente.
Pues bien cuando se practica de forma sencilla, consciente, correcta
y directa, no tiene el menor peligro y no hace daño alguno, al
contrario, puede ayudarnos a corregir cierto tipo de problemas y
enfermedades. Otro de los tópicos, cuando se habla de viajes astrales, es el
famoso cordón de plata. Este cordón de plata,
mas que un elemento místico, es como un cinturón de seguridad. Su
función es mantener unido el cuerpo astral con el cuerpo
físico y a la vez mantener el equilibrio del ritmo cardíaco mientras
se realiza la experiencia.
Este cordón lo generamos nosotros mentalmente y sin querer para
protegernos del miedo a separarnos totalmente del cuerpo físico.
Aunque no es imprescindible para el viaje, siempre volvemos a
nuestro cuerpo.
Para volver al cuerpo no hace falta mas que unir los dedos pulgar e
índice y medio, separando el anular y el meñique lo mas
posible. |