| Suceso: |
Encuentro
cercano de tercer orden |
| Fecha: |
18
de Abril de 1961 |
|
Lugar: |
Eagle
River, Wisconsin |
n caso que ha brindado gran cantidad de elementos, para la investigación del verdadero significado de los encuentros cercanos, ocurrió en abril de 1961 en Eagle River, Wisconsin. El testigo,
Joe Simonton vio un objeto en forma de platillo, «más brillante que el cromo», volando cerca de su granja. Su atención se vio atraída por un ruido que le hizo salir de casa, alrededor de las 11 de la mañana.
Aparentemente el ovni medía unos 3,65 m de alto y 9,14 m de ancho. Mientras
lo observaba, se abrió una escotilla y tres ocupantes miraron a Simonton. Éste los describió como de aproximadamente 152 cm de alto, con cabello oscuro y ropas de aspecto humano. En realidad, Simonton dijo que los alienígenas «parecían italianos» . Pero quizás
lo más extraordinario aún no había sucedido.
Uno de los hombres extendió una jarra hacia Simonton, indicando aparentemente que necesitaba agua. Simonton entró, la llenó y se la devolvió. Se dio cuenta que dentro de la nave se estaba preparando algún tipo de barbacoa, se cocinaba algo sobre una parrilla. Además de los preparativos de comida, Simonton vio varios paneles de instrumentos y el interior de color negro.
Simonton pidió reciprocidad en el trato e indicó que le gustaría probar una de las tortitas que estaban preparando. Le dieron tres, de unos 8 cm de diámetro. Después de este contacto, que duró pocos minutos, el objeto despegó y se elevó
rápidamente hacia el sur, prácticamente doblando con su onda expansiva los pinos de las inmediaciones.
El Laboratorio de Drogas y Alimentos del Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social de los Estados Unidos, recibió pedazos de la tortita para su examen. Simonton había dicho que tenían gusto a cartón. El análisis oficial indicó que estaban hechas de elementos normalmente usados en la tierra, pero que no contenían sal.
Esta falta de sal ha despertado el interés de los investigadores desde entonces; se ha hecho la comparación con el intercambio de alimentos entre los seres humanos y los duendes de las tradiciones célticas. El investigador
Walter Evans-Wentz, experto en folclore céltico, refiriéndose a los «pequeños seres» irlandeses, dijo: «Nunca probaban la sal y sólo bebían agua Aura». Agua pura fue
lo que se le pidió a Simonton.
Como la investigación de los rastros físicos no reveló nada de origen extraterrestre, es posible que el caso no merezca ulteriores análisis. El sheriff
Schroeder, de aquella zona, señaló que conocía a Simonton desde hacía catorce años y que «obviamente creía que estaba diciendo la verdad».
| Suceso: |
Abducción |
| Fecha: |
11
de Septiembre de 1961 |
|
Lugar: |
Concorde,
New Hampshire |

 |
| Encuentro
con humanoides |
olviendo de pasar las vacaciones en Canadá a su casa, en el estado de New Hampshire,
Betty y Barney Hill estaban a punto de convertirse en los protagonistas del primer caso de secuestro por parte de un ovni que recibiría un altísimo grado de publicidad.
Al cruzar la frontera canadiense, aproximadamente a las 9 horas y habiendo hecho una breve parada en el restaurante Colebrook, la pareja tomó la autopista US 3. Poco más
allá del pueblo de Lancaster, notaron una brillante luz en el cielo, delante de ellos, que parecía volverse mayor y más brillante a medida que la observaban. Durante el viaje, siguieron divisando la luz que parecía moverse detrás de los árboles y las cimas de los montes. Hasta que no detuvieron el coche no pudieron determinar con seguridad que se movía y que los movimientos no eran sólo aparentes como resultado de las curvas del camino. Mirando a través de unos gemelos, Barney opinó que se trataba de un avión o de un helicóptero.
Al aproximarse al monte Cannon, se sintieron algo preocupados por el avistamiento y Betty pensó que tal vez era mejor
ir a un motel en busca de compañía y refugio. Si hubieran hecho eso, se hubieran evitado los acontecimientos extraordinarios y sobrecogedores que habrían de producirse.
Mientras Barney conducía, Betty observaba con los gemelos. Vio entonces
lo que parecía ser un enorme avión con una doble hilera de ventanillas. Esto hizo que Barney detuviera el coche a hiciera una investigación más cuidadosa. Bajó del vehículo y atravesó un terreno oscuro; aparentemente se acercó caminando a unos 15 m del objeto que ahora planeaba a la altura de la copa de los árboles, aunque después admitió que «estaba agarrotado de miedo». Preocupada, Betty trataba de divisar en la oscuridad a su marido.
Solo, en medio del campo oscuro, Barney, a través de los prismáticos, contempló el objeto que ahora estaba muy cerca y declaró que así pudo ver por
lo menos una docena de personas que le miraban a su vez. Recuerda particularmente los ojos de los tripulantes, que
retuvieron su atención de modo casi hipnótico. Retrocedió, gritando que estaban a punto de ser capturados, atravesó corriendo el campo hasta el coche, saltó dentro de él y se alejó del lugar. En este punto, Betty no podía ver ni la luz ni la nave, pero podía oír una especie de suave zumbido. Aparentemente se amodorraron y una sensación de serenidad los invadió.
A 27 km de Concorde, de acuerdo con una señal que percibieron, Betty y Barney Hill parecieron recuperarse de su estado de semiadormecimiento y al mismo tiempo oyeron -o creyeron oír
una serie de zumbidos similares al anterior. Mientras tanto, llegaron a casa.
 |
| Betty y Barney Hill con su perro,
Delsey. |
La mañana después del suceso, Betty descubrió manchas de un barniz metálico en el maletero de su coche. Ésta era una de las diversas huellas físicas que sugieren, aunque por sí solas no
lo confirman, que se produjo un hecho real. Habló largo y tendido con su hermana sobre el avistamiento, ya que ésta había sido protagonista de un
encuentro con un ovni algunos años antes. Según parece, Betty estaba bastante alterada por
lo sucedido y su estado de excitación llamó la atención de otra pareja que vivía en la misma casa con ellos. Desde entonces hasta ahora Betty ha seguido mostrándose muy interesada en el estudio del fenómeno ovni. Dos días después del avistamiento fue a una biblioteca a recoger información sobre los ovnis y leyó el libro del comandante
Donald Keyhoe Flying Saucer Conspiracy («La conspiración del platillo volante»). Una semana después del avistamiento, escribió al mayor Keyhoe relatándole su experiencia, que no había hecho más que comenzar.
888Diez días después del avistamiento, Betty tuvo durante una semana pesadillas. Soñó que un ovni había detenido el coche,
que los alienígenas los habían arrancado del vehículo y los habían llevado a bordo de la nave espacial, sometiéndolos a un desagradable examen médico. Los alienígenas permitieron que Betty recorriera la nave y le mostraron un mapa de su lugar de origen. Al contar sus sueños, comenzó a convencerse de que no se trataba de pesadillas, sino que eran recuerdos de un hecho real.
En febrero de 1964 comenzaron una serie de sesiones de hipnosis regresiva con un psiquiatra de Boston, el doctor
Benjamin Simon, cuyo propósito era aflojar la tensión que sufrían desde el encuentro. Las sesiones parecieron confirmar
lo peor: tanto Betty como Barney recordaron como real el secuestro que aparecía en los sueños. De acuerdo con los estudios que posteriormente se realizaron sobre el mapa que el alienígena mostró a Betty, el mundo de los extraterrestres se situaba en la órbita de las estrellas Zeta Reticuli
I ó II y los ocupantes, aparentemente, tenían una misión aquí, en la Tierra.
Conviene aclarar que la opinión del doctor Simon sobre el encuentro fue que la realidad del secuestro «era demasiado improbable, y gran parte del material era de la misma naturaleza que los sueños». Posteriores análisis realizados por otros psicólogos han sugerido que la hipnosis regresiva sería incapaz de separar la fantasía de los hechos, particularmente si la pareja estaba convencida de que las pesadillas mostraban una realidad; en una palabra, que existía la posibilidad que el suceso no se hubiera producido realmente.
Pero para quienes se sientan satisfechos con esta posibilidad, debemos añadir un hecho digno de tenerse en cuenta: según parece, el radar militar de la Base Pease de las Fuerzas Aéreas, detectó, a la misma hora y lugar indicados en el informe Hill, un ovni en el cielo de New Hampshire.
| Suceso: |
Encuentro
cercano de tercer orden |
| Fecha: |
24
de Abril de 1964 |
|
Lugar: |
Socorro,
Nuevo México |

 |
| Lonnie
Zamora |
eso de las seis menos cuarto de la tarde, el oficial de policía
Lonnie Zamora perseguía a un conductor, que circulaba a velocidad excesiva, cuando oyó un ruido y vio una luz en el cielo, aproximadamente a 1,6 km de distancia. Pensó que podía tratarse de un depósito de dinamita que hubiera estallado y abandonó la persecución para
ir a investigar. A medida que se aproximaba, parecía como si una llama de color naranjaazulado estuviera aterrizando en una colina delante de él.
Al llegar a la colina, Zamora observó un objeto refulgente parado fuera del camino, a unos 183 m de distancia. Cerca de él se veía a dos personas, con monos blancos, que parecieron sorprenderse por la aparición del coche de policía. Pensando que podía tratarse de un vehículo accidentado, Zamora se
aproximó con intención de prestar ayuda. Informó por radio que estaba investigando un posible accidente y que saldría del coche; en efecto, detuvo el vehículo y salió. Pero todo
lo que pudo ver fue el objeto despegando; presumiblemente los pilotos, alarmados, habrían decidido darse a la fuga. Según parece, el objeto se elevó sobre una columna llameante de color naranjaazulado. En cuanto al objeto en sí, Zamora creía poder afirmar que era ovalado, blancuzco y con algún tipo de caracteres escritos en un lado.
 |
| Huellas
dejadas por la nave |
Zamora corrió al coche y siguió avanzando hacia la colina, observando cómo el objeto se elevaba de la hondonada hacia el espacio. Pareció entonces como si se enderezara y volara horizontalmente sobre el depósito de dinamita y se alejara a campo traviesa. La inspección del lugar de aterrizaje mostró cuatro claras huellas en la arena y señales de quemaduras en la vegetación. Se hallaron otros rastros en las cercanías, de los que se dijo podían ser
«pisadas» de los entes.
Hubo informes que confirmaron el avistamiento de la llamarada azul y alguien vio al policía mientras conducía hacia el lugar donde se produjo el encuentro. Además se realizaron otros informes, incluyendo el del principal investigador del caso,
Ray Stanford, que vio un objeto similar en pleno vuelo poco después.
Nunca se identificó el objeto visto por Zamora, pero se hicieron numerosas afirmaciones absurdas para restar importancia al avistamiento. Una de ellas fue que como el hecho se produjo en un terreno cuyo propietario era el
Intendente local, toda la historia y las huellas encontradas habrían sido inventadas para atraer turismo a la zona.
El doctor J. Allen Hynek, que investigó el caso, dijo: «De todos los encuentros cercanos de tercer orden, éste es el que me parece que sugiere más claramente una nave material y concreta».
Ver artículo relacionado: Encuentro
de Socorro
| Suceso: |
Encuentro
cercano de tercer orden |
| Fecha: |
24
de Abril de 1964 |
|
Lugar: |
Tioga,
Estado de Nueva York |
ste caso en particular es potencialmente importante porque sucedió casi al mismo tiempo que el incidente de Socorro. De acuerdo con el testigo,
Gary Wilcox, ocurrió a las 10 de la mañana, pocas horas antes que el caso de Socorro, pero en esta base de datos
lo he incluido después, ya que su significado sólo se aprecia cuando se conocen los detalles del otro episodio.
De ser cierto, el hecho brinda un substancial apoyo al suceso de Socorro, pero la opinión del principal investigador de este último caso,
Ray Stanford, es: «mi intuición como investigador de ovnis me dice que este relato es un fraude total, inventado por Wilcox
después de haberse enterado de los detalles del incidente de Socorro».
En su informe Wilcox señaló que, aproximadamente a las 10 de la mañana del 24 de abril de 1964, estaba echando estiércol en sus campos. Se dirigió hacia una parte que estaba lista para ser arada y al aproximarse vio
allí un objeto luminoso de color. Al principio pensó que se trataba de una nevera que alguien había abandonado en el campo. Pero a medida que se acercaba tuvo que cambiar de opinión. Pensó que podía ser parte del ala desprendida de un avión. Sólo cuando estuvo mucho más cerca, reconoció que se trataba de un objeto de unos 7 m de largo, en forma de huevo, de aluminio reluciente. Cerca de la nave había dos humanoides que vestían ropas ceñidas y cascos.
Desde una caja que llevaba sobre su pecho, uno de los humanoides calmó los temores de Wilcox diciéndole: «Ya hemos hablado antes con gente». Después añadió,
lo que es menos creíble: «Venimos del lugar que ustedes llaman planeta Marte». Durante dos horas de conversación le dijeron que estaban en la Tierra para aprender todo
lo relativo a materias orgánicas. Aparentemente, explicaron cómo funcionaba su nave,
lo que Wilcox no comprendió, y dijeron que realizaban visitas regulares a la Tierra. Según parece, uno de los humanoides pidió un saco de estiércol y Wilcox fue al cobertizo a buscar uno. Cuando volvió, la nave se había ido; de todas formas dejó el saco en el suelo, y al día siguiente había desaparecido.
Si fue una visita de la nave que estuvo en Socorro unas horas más tarde, es evidente que se volvieron menos amistosos, al irse tan precipitadamente cuando el oficial Zamora se aproximó a ellos. Cuesta creer que tuvieran tanta prisa para
ir a recoger un saco de estiércol.
| Suceso: |
Encuentro
cercano de tercer orden |
| Fecha: |
5
de Septiembre de 1964 |
|
Lugar: |
Cisco
Grove, California |
ara los que creen que sólo los casos de abducción provocan un gran temor y reacciones extremas en los testigos, el episodio del
señor S. en Cisco Grove, California, merece ser estudiado.
El testigo pasó el día cazando con dos amigos y, al separarse demasiado de ellos se extravió. Buscó refugio en un árbol, atándose a una rama para no caer en caso de quedarse dormido.
En ese momento, observó desde donde estaba tres objetos con luces giratorias y pensó que tal vez fueran helicópteros que le buscaban. Por ello abandonó su refugio y encendió una fogata para atraer su atención. Para su desgracia,
lo logró.
Los objetos desconocidos se abrieron y, aparentemente, salieron de ellos dos humanoides que se acercaron a la fogata. Vestían trajes plateados y tenían ojos extraordinariamente protuberantes. Según parece, trataron de apoderarse del señor S., tarea en la que fueron ayudados por un tercer parecido a un robot. Él arrojó flechas al robot y arrancó tiras de su ropa y les prendió fuego tratando de atemorizarles. Parece ser que
lo consiguió, pues casi inmediatamente la nave despegó; la fuerza de su onda expansiva le hizo desvanecerse. Cuando volvió en sí era de día y la nave y los entes habían desaparecido.
Varios vecinos atestiguaron sobre la seriedad del señor S., entre ellos un profesor de astronomía, que fue quien
lo notificó a los oficiales de las Fuerzas Aéreas, pero consideraron que se trataba de un caso «psicológico».
| Suceso: |
Encuentro
cercano de segundo orden |
| Fecha: |
14
de Marzo de 1965 |
|
Lugar: |
Everglades,
Florida |
l ranchero
James W. Flynn de Fort Myers, Florida, acampaba en Everglades la noche del 14 de marzo de 1965, después de haber pasado el día entrenando a sus perros de caza. Después de medianoche vio una luz brillante que descendía aproximadamente a 1,6 km de donde él se hallaba y, pensando que pudiera tratarse de un avión que sufriera avería, se dirigió hacia
allí en su jeep, tratando de acercarse lo más posible. A unos 402 m del lugar de aterrizaje bajó del coche
e hizo el resto del camino a pie.
Mientras se aproximaba al objeto, vio que se trataba de una gran máquina cónica que volaba cerca del suelo, de 23 m de ancho y 9 m de alto. De sus escotillas brotaban resplandecientes luces amarillas. Flynn no pudo ver ocupantes, pero decidió mostrarse amistoso, caminando hacia el objeto con la mano en alto, en un gesto de saludo. El saludo fue contestado con un rayo de luz que le golpeó en la frente, derribándolo inconsciente.
Cuando volvió en sí, estaba parcialmente ciego y maltrecho. Aunque el objeto había desaparecido, quedaba una huella circular de terreno chamuscado en donde el objeto había estado suspendido; también los árboles del lugar presentaban quemaduras. Flynn estuvo internado cinco días en el hospital Fort Myers, donde confirmaron que su vista y sus reflejos musculares habían sido dañados.
Lamentablemente, el encuentro Flynn se produjo en un momento en que la capacidad de las Fuerzas Aéreas estaba saturada, pues en la zona se había producido una
intensa oleada de informes de avistamientos y estaban haciendo lo posible por restarles importancia. Se trató de desacreditar a Flynn,
lo que no lograron cuando muchos ciudadanos, oficiales de policía y médicos atestiguaron en su favor. La sugerencia de las Fuerzas Aéreas de que se trataba de un engaño por parte de Flynn, pareció ignorar las evidentes huellas dejadas en el terreno y en los árboles, así como su propio deterioro físico que, como dijo su médico, «no podía ser fingido».
Las Fuerzas Aéreas acabaron contestando, toda vez que se realizaban indagaciones sobre el hecho, que en sus archivos no existía ninguna constancia del incidente Flynn.
| Suceso: |
Avistamiento
múltiple de luces nocturnas |
| Fecha: |
3
de Septiembre de 1965 |
|
Lugar: |
Exeter,
New Hampshire |
n la primavera de 1965, en el área de Exeter, New Hampshire, se produjo una intensa oleada de avistamientos de ovnis, muchos de los cuales fueron investigados por el periodista
John G. Fuller y posteriormente relatados en su bestseller,
Incident at Exeter («Incidente en Exeter»). Dentro de los casos típicos de esa oleada, pero quizás el más documentado, hallamos el avistamiento del joven de 18 años
Norman J. Muscarello, el 3 de septiembre de 1965, que fue confirmado por los policías
Eugene Bertrand y David Hunt.
Muscarello hacía auto-stop al sur de Exeter, a las 2 de la mañana, cuando observó un grupo de cinco luces rojas en hilera, sobre una casa a una distancia de unos 30 m de donde él se hallaba. Miró cómo se movían las luces detrás de los árboles y las casas y comentó que
su brillo era tan deslumbrante que impedía ver cualquier otra cosa. Aparentemente las luces eran intermitentes y sólo una de ellas brillaba de manera permanente. Muscarello observó las luces durante un cuarto de hora y en un momento dado parecieron aproximarse tanto a él que se arrojó en una zanja para evitar que le embistieran. Más tarde, Muscarello fue recogido por un coche que le llevó a la comisaría de policía, donde informó de
lo que había visto.
Fue confirmado por parte del policía Eugene Bertrand que estuvo en el área con su coche a la 1 de la mañana. El oficial de policía habló con una mujer que dijo que temía conducir porque su automóvil había sido seguido por una luz brillante, aunque Bertrand no presenció esta parte de los hechos. En cambio, acompañó a Muscarello al lugar del suceso y comprobó la presencia de las brillantes luces rojas. Bertrand notó que aunque las luces no producían ningún ruido, los animales de la zona parecían agitados; llamó entonces al patrullero Hunt, que se presentó en el lugar y observó también las luces.
La Base Pease de las Fuerzas Aéreas investigó el informe unos meses después sin poder descubrir las causas. Comentaron que los observadores parecían ser personas equilibradas y dignas de crédito y que no creían que el avión B-47 de la Fuerzas Aéreas, que estuvo en la zona a esa hora, hubiera sido el causante.
Poco después hubo una extraordinaria llamada a la comisaría de policía de Exeter: desde una cabina telefónica, un hombre llamaba diciendo que un platillo volante se dirigía directamente hacia él; la llamada se interrumpió, se perdió la conexión y el informante no pudo ser localizado.
Varias semanas después del avistamiento, Muscarello y su madre subieron a las colinas para intentar ver nuevamente al ovni, y una noche
lo lograron.
Sin embargo, el Proyect Blue Book («Proyecto Libro Azul») parece sugerir en su informe que el avión B-47 a otro avión de una operación especial pueden haber sido
responsables de los avistamientos, aunque esa conclusión carece de fundamentos sólidos.
Se han producido otros comentarios en el sentido de que los avistamientos no eran
lo suficientemente definidos y que, aun para 1965, eran demasiado superficiales. Interrogados sobre este
avistamiento quince años después, los testigos confirmaron sus declaraciones. El oficial Hunt dijo: «Es algo que sucedió y sobre
lo que nosotros informamos en la forma y en el momento en que sucedió; supongo que eso es todo
lo que hay que hacer».
| Suceso: |
Gran
apagón del nordeste |
| Fecha: |
9
de Noviembre de 1965 |
|
Lugar: |
Nordeste
de los EE.UU/Canadá |

 |
| Ciudad
de Nueva York |
a aparición de ovnis ha sido a menudo asociada con la interrupción de los circuitos eléctricos, en particular en los coches que se aproximan a los objetos que vuelan bajo. En varias ocasiones se ha afirmado que la proximidad de ovnis ha producido apagones en ciudades importantes, afectando a miles de personas. Esas afirmaciones se hicieron particularmente comunes en los años sesenta. El más dramático de todos los casos fue el gran apagón del nordeste, que cubrió un área de 207.199
m² y afectó a 26 millones de personas.
Poco después de que se interrumpiera el suministro de corriente, en Syracuse el subdirector de Aviación
Robert Walsh avistó un ovni redondo e ígneo ascendiendo a moderada velocidad desde una altura relativamente baja. Hubo otro informe sobre una segunda bola de fuego. Los objetos aparecieron sobre la subestación Clay, una unidad de control automático que distribuía la energía desde las cataratas del Niágara a Nueva York.
Algunos testigos vieron desde el edificio Time & Life un ovni sobrevolando un oscurecido Manhattan. Los fotógrafos de Time fotografiaron al objeto. Se recibieron muchos otros informes sobre apariciones de ovnis en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania. El piloto
Jerry Whitaker y el pasajero George Croniger dijeron haber visto un ovni sobre
Pensilvania que creían había sido perseguido por jet interceptadores.
Cuando el apagón alcanzó su punto máximo abarcaba otros seis estados, aparte de Nueva York, y una parte de Canadá. En la ciudad de Nueva York quedaron 600.000 personas atrapadas en el metro; muchos miles quedaron encerradas en los ascensores; los puentes y túneles quedaron atascados a causa de la inutilización de los semáforos; los aeropuertos se cerraron y los vuelos fueron desviados. Se creía que la enorme red de energía nordeste era invulnerable a accidentes o ataques, pues tenía cientos de controles automáticos e interruptores de seguridad. Se había asegurado al Congreso que un colapso era totalmente imposible. Los jefe de varias centrales declararon que no encontraban ninguna explicación para el apagón: no había líneas de transmisión
dañadas, ni circuitos averiados ni generadores defectuosos. Alguien dijo que parecía simplemente como si una enorme cantidad de energía se hubiera «perdido».
Para reducir el peligro de pánico, las emisoras de radio que podían transmitir con generadores de emergencia difundían mensajes para calmar y tranquilizar a la población. Pero antes de que acabara el día se especulaba que el apagón había sido causado por un ovni. Nunca se llegó a probar esa conexión, aunque un comandante de las Fuerzas Aéreas dijo: «La evidencia era demasiado sólida para ser ignorada o pasada por alto... en especial considerando los informes sobre anteriores apagones causados por los ovnis».
Que los ovnis hayan sido o no los causantes del gran apagón del nordeste es aún materia de conjeturas. Pero, al menos, no se les puede culpar de uno de los efectos causado por las horas de obligada oscuridad y silencio: nueve meses después del apagón en Nueva York se produjo todo un récord de nacimientos.
| Suceso: |
Escapes
de Gas |
| Fecha: |
18
de Marzo de 1966 |
|
Lugar: |
Ann
Arbor, Michigan |

 |
| Noticia
de prensa |
ás de cuarenta testigos, incluidos varios oficiales de policía, vieron un ovni con luces azules y blancas, antena y cabina del
piloto, en las marismas cercanas a Ann Arbor, Michigan, el 18 de marzo de 1966. Aparentemente otras cuatro naves viajaban con él. Algunos testigos aseguran haber estado a 457 m de distancia y
lo describieron como una pelota de fútbol, que se iluminaba de manera intermitente.
El policía Robert Hunawill declaró haber observado el objeto junto con otros dos vecinos. Los ayudantes del sheriff,
Stanley McFadden y David Fitzpatrick, también lo vieron volando sobre la región. El comisario de policía
Frederick Davis comentó: «Yo acostumbraba a no tener en cuenta estos informes, pero ahora ya no estoy tan seguro».
La noche siguiente otros testigos volvieron a observar la nave y pareció imprescindible que las Fuerzas Aéreas enviaran a un investigador. Enviaron al asesor científico del
Proyect Blue Book doctor J. Allen Hynek. Hynek hizo una primera investigación pero lamentablemente fue asaltado virtualmente por la prensa, que le exigió hacer algunas declaraciones. Desde entonces Hynek ha explicado que, contra su voluntad, ante la
insistencia, hizo en ese momento algunos comentarios, aclarando sin embargo que eran prematuros puesto que debían realizarse más exámenes y análisis. Pero entre esos comentarios se aludía a la posibilidad de que algunas personas de la zona hubieran visto escapes de gas en ignición.
La prensa inmediatamente le puso en la picota y le atacaron por poner en duda la credibilidad de los testigos locales. Ignoraron completamente su indicación de que se debía seguir investigando y que era necesario un minucioso análisis del fenómeno.
Hynek siempre señaló que el caso demostraba cómo hasta las personas más expertas pueden convertirse en víctimas de los excesos de la prensa; y cómo, también, los excesos de la prensa pueden alterar la percepción pública del fenómeno ovni.
| Suceso: |
Caso
fotográfico |
| Fecha: |
15
de Abril
de 1966 |
|
Lugar: |
Isla
Catalina, California |
a película de isla Catalina, filmada por el cámara profesional
Lee Hansen, es muy importante para la investigación del fenómeno ovni, no porque sea un caso misterioso, sino precisamente porque no
lo es. Rodada en abril de 1966, la película mostraba un objeto plateado en forma de disco que se movía entre las montañas de isla Catalina, proyectando una sombra hacia abajo. Durante veinte años el objeto siguió siendo un misterio.
Gracias al desarrollo de las modernas técnicas de análisis fotográfico, el objeto pudo ser finalmente identificado. El doctor
Robert Nathan, del Jet Propulsion Laboratory de Pasadena, empleó las técnicas de aumento de la imagen; la película fue analizada, ampliada y proyectada en una pantalla de televisión y descompuesta en trozos separados. Cada cuadro de la película fue digitalizado de la misma manera y superpuesto con la imagen anterior para medir los efectos de la luz. Gradualmente el grano de la foto se fue perdiendo y la imagen pudo ser vista con mayor claridad.
En realidad el cámara había filmado, desenfocado, un avión pequeño que había estado maniobrando en las montañas. Cuando el aumento de la imagen se completó, hasta fue posible distinguir la silueta del
piloto sentado en la cabina. Como el avión fue filmado desde su propio nivel de vuelo, no se percibían ni las alas ni la cola.
Muchos casos relacionados con ovnis se resuelven en las primeras investigaciones. En efecto, un 90-95% de los casos se identifican muy rápidamente, pero que se logre
una identificación positiva después de veinte años de ocurrido el hecho, es realmente un logro importante.
| Suceso: |
Abducción |
| Fecha: |
25
de Enero de 1967 |
|
Lugar: |
Ashburnham,
Massachusetts |
n las primeras horas de la tarde del 25 de enero de 1967 estaba en casa con sus padres y sus siete hijos (su esposo estaba en el hospital por haber sufrido un accidente automovilístico). De pronto, vio una luz intermitente a través de la ventana de la cocina y su padre divisó a unas criaturas que se paseaban fuera. A continuación, Betty los vio entrar en la casa a través de las paredes.
Eso fue todo lo que Betty recordó durante mucho tiempo. Unos ocho años después escribió al periódico National Enquirer sobre su experiencia. Este diario era famoso por su interés por los ovnis; tanto es así que otorgaba un premio anual de 5.000 dólares a la mejor historia que se presentara sobre este tema. Pero aparentemente demostraron poco interés por su caso.
En 1977, más de diez años después del hecho, Betty Andreasson fue sometida a una serie de sesiones de hipnosis regresiva, sugeridas por
Raymond Fowler, investigador de MUFON. Su historia era extraordinaria.
Los alienígenas que penetraron en su cocina, aparentemente, se pusieron frente a ella y le dijeron que necesitaban alimento para sus mentes. Su líder,
Quazgaa, aceptó la Biblia que le ofreció Betty. Juntos abandonaron la casa y entraron en un objeto oval que
sobrevolaba a poca altura del suelo en el jardín trasero.
A bordo del objeto fue sometida a un examen médico en una «sala de operaciones»
brillantemente iluminada y se le introdujo una sonda en la nariz y en el ombligo. Este detalle aparece en varios informes americanos, pero
lo que siguió es totalmente único.
Fue llevada a través de varias habitaciones dentro del ovni, fue cubierta por fluidos y se le hizo ingerir ciertas substancias; conoció criaturas en forma de reptiles y voló sobre una ciudad de cristal. Dentro de uno de sus edificios de cristal se encontró frente a un ser con forma de pájaro y oyó la voz de Dios.
Quazzga le dijo que «los secretos habían sido encerrados en su mente»; la llevaron de vuelta a casa, en donde encontró a su familia aparentemente paralizada e inconsciente.
Hasta el día de hoy, este caso, ha hecho correr más ríos de tinta que ningún otro. Toda la historia es rica en detalles, muchos de los cuales pueden ser simbólicos, aunque todos revistan un profundo significado para la testigo.
| Suceso: |
Encuentro
cercano de segundo orden |
| Fecha: |
20
de Mayo de 1967 |
|
Lugar: |
Falcon
Lake, Ontario/Frontera de Manitoba |

 |
| Stephen Michalaq, víctima de un encuentro muy cercano, muestra las quemaduras que le produjo un escape de calor emanado de un ovni. |
i bien Canadá ocupa un segundo lugar, detrás de Estados Unidos, en cuanto a la cantidad de hechos vinculados con ovnis, en importancia destaca gracias al extraordinario encuentro cercano de
Stephen Michalaq.
Poco después del mediodía del 20 de mayo, en Falcon Lake, entre Manitoba y Ontario, Michalaq presenció el aterrizaje de un ovni
en forma de cigarro puro. Dos objetos rojos descendieron, uno aterrizó y el otro, silenciosamente, regresó volando al cielo. El ovni que había aterrizado, parecía estar enfriándose: su resplandor rojo iba disminuyendo a un color dorado. El objeto medía aproximadamente 9 m de ancho y 3 m y medio de alto.
Michalaq era un explorador minero aficionado y llevaba gafas especiales para proteger sus ojos al martillear las rocas. A través de ellas observó al objeto desde muy cerca durante la siguiente media hora, trazando incluso algunos dibujos. Notó que de su interior emanaba una brillante luz púrpura, sintió el cálido olor del azufre y oyó ruidos de motor.
Michalaq se aproximaba cada vez más cuando se abrió una puerta en el ovni y oyó voces que brotaban del interior. Dio voces en varios idiomas, pero no recibió ninguna respuesta. Se asomó, observando juegos de luces multicolores. La puerta se cerró y
Michalaq se dedicó a observar la parte exterior del objeto, descubriendo que estaba
lo suficientemente caliente como para derretir su guante.
En ese punto se encontró frente a una abertura enrejada a un lado del objeto. De allí salió una ráfaga de aire que le causó dolor y miedo, pues sus ropas ardieron.
El objeto partió. Poco después, Michalaq observó huellas en el suelo: la tierra estaba calcinada. También sufrió efectos fisiológicos a causa del encuentro. Tuvo náuseas así como un intenso dolor de cabeza. Cuando volvió a casa, se hizo atender en el hospital Misericordia donde fue tratado por quemaduras de primer grado.
Posteriormente fue examinado por su médico de cabecera. En esos días Michalaq perdió mucho peso, ya que no podía comer, padeció infecciones en la sangre y en la piel, diarreas y náuseas. Se quejaba de sensaciones de ardor y de rigidez en las articulaciones. En el pecho de Michalaq se podían
apreciar las marcas de quemaduras, cuya disposición correspondían a la abertura enrejada del objeto, de donde salió el aire caliente.
Durante un período de tiempo, organizaciones tales como Whiteshell Nuclear Research Establishment, el US Navy Hospital y el National Research Council, además de 27 médicos, se dedicaron a examinar a Michalaq.
Se determinó que la radiación habría sido fatal de haber durado más tiempo.
La opinión de las Fuerzas Aéreas canadienses fue que se trataba de un fraude, aunque ante la petición formulada por la Freedom of Information Act, algunos años después, puso a su disposición un informe de 113 páginas.
Creemos que la institución merece felicitaciones por tomarse tanto trabajo con un fraude.
| Suceso: |
Encuentro
y Contacto |
| Fecha: |
3
de Diciembre de 1967 |
|
Lugar: |
Ashland,
Nebraska |
i un platillo volante en la intersección de las autopistas 6 y 63. ¡Créanlo o no!. Éste fue el breve informe que
suministró el policía Herb Schirmer en Ashland, Nebraska, tras haber avistado un ovni en diciembre de 1967. Poco después del hecho, habiendo sido por un tiempo jefe de policía, se retiró. Se hicieron muchas suposiciones sobre la presión oficial ejercida para que así fuera, pero Schirmer sostuvo que su renuncia había sido una decisión voluntaria, ya que no se sentía en condiciones de seguir cumpliendo su trabajo adecuadamente.
La posibilidad de que se hubiera producido un breve periodo de ausencia, de unos veinte minutos, y el cardenal aparecido en su nuca, fueron considerados detalles que aconsejaban el use de la hipnosis regresiva para averiguar si en la
mente de Schirmer había quedado encerrada una parte de la historia. Y así fue.
El antiguo jefe de policía vivió, aparentemente, una experiencia a medio camino entre el contacto y el secuestro. Cuando se aproximó al objeto posado en la autopista se produjo una interferencia en su coche que desconectó el motor y las luces. Schirmer, bajo hipnosis regresiva, reveló que el vehículo fue aparentemente rodeado por entes del ovni esférico. Se le impidió que extrajera su arma para defenderse mediante un bloqueo mental y fue paralizado por los entes, que lanzaron sobre el coche un gas verde. Según parece, fue en ese momento cuando Schirmer sufrió la lesión en la nuca; a pesar de que intentó bajar el cristal de la ventanilla, fue arrastrado por la fuerza
e introducido a bordo del ovni.
Describió un ovni con forma de pelota de fútbol, de un resplandeciente color plateado, que emitía rayos de luz por debajo. Aparentemente aterrizó sobre tres patas y en posteriores
conversaciones los alienígenas indicaron que funcionaba gracias a la electricidad. En el momento en que Schirmer los interrumpió, la estaban robando del tendido eléctrico mediante un dispositivo que los seres mostraron a Schirmer, explicándole su funcionamiento.
Los entes medían aproximadamente 152 cm de alto y eran musculosos, con pecho amplio y la configuración humana normal, aunque sus cabezas eran más altas y estrechas. Vestían trajes muy ceñidos de color gris plateado y botas. Schirmer describió sus ojos «como los de los gatos»; su nariz era chata y carecían casi de labios. Informaron a Schirmer de que sólo podría recordar haber encontrado la nave y presenciado su partida; le dijeron también que le volverían a visitar otras dos veces.
Los investigadores hallaron particularmente interesante el emblema que Schirmer dijo haber visto sobre los uniformes de los seres, que dibujó y describió como una serpiente alada. Esto se relacionó con las antiguas historias de visiones de serpientes aladas y de dioses.
Según parece, los alienígenas dijeron a Schirmer que su misión se debía a que «la gente de la Tierra no hace las cosas como corresponde». También le informaron de que tenían bases en el llamado «Triángulo de las Bermudas» , en las regiones polares y en otros lugares del mundo.
Este caso es probablemente más interesante que otros en lo referente al tema de la manipulación genética como posible explicación de las visitas alienígenas. Schirmer dijo: «Me parece que les pregunté si raptaban gente. No estoy muy seguro de la respuesta, sólo recuerdo que me dijeron que tenían un programa conocido como "análisis de la reproducción" y que habían usado algunos seres humanos en esos experimentos».
| Suceso: |
Abducción |
| Fecha: |
2
de Mayo de 1968 |
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Lugar: |
Estado
de Nueva York |
as experiencias de
Shane Kurz se produjeron en los primeros meses de 1968, coincidiendo con un cierto número de avistamientos de ovnis en la zona donde residía, en el estado de Nueva York; la primera tuvo lugar a mediados de abril. Durante varias noches, la señorita Kurz y su madre usaron un telescopio para observar un objeto brillante en forma de cigarro puro que aparecía cerca de su casa, e informaron que tenían la extraña sensación de ser observadas. El 15 de abril, la madre de Shane la despertó porque un relámpago de brillante luz inundaba su cuarto; sólo cuando Shane abrió los ojos, se dio cuenta de que desde fuera entraba en su cuarto una luz muy intensa. La hermana de Shane, que dormía en la misma habitación, confirmó haber visto también la luz. Silenciosamente la luz se elevó y se desvaneció. Se presentó un informe en la Base Aérea Griffis y en el aeropuerto de Oneida.
El 2 de mayo se produjo la perturbadora experiencia que tuvo como protagonista a Shane. Ésta permaneció fuera de casa algunos momentos
mirando al cielo, cuando el ovni en forma de cigarro apareció a gran velocidad, se detuvo, volvió a subir y se volvió de color rojo. Shane se fue a la cama y cayó en un profundo sueño.
Fue despertada por su madre, cuya primera pregunta fue: «¿Dónde has estado?». Aparentemente estaba acostada sobre la colcha, con zapatillas y en camisón; tanto su ropa como sus piernas estaban cubiertas de barro seco. Había huellas de pisadas fangosas que iban desde el porche al dormitorio.
En los días siguientes, Shane experimentó dificultades físicas y mentales, tenía marcas rojas en la parte baja del abdomen, dolores, náuseas y migrañas, falta de menstruación, pérdida de peso y temor irracional a ser examinada por los médicos. Se convenció de que era preciso saber
lo que le había pasado el 2 de mayo.
En enero de 1975, parece que sufrió un secuestro «de seguimiento».
Al despertar, encontró una quemadura en la parte superior de su pecho, manchas en las mejillas y una marca púrpura en su brazo derecho con un pinchazo en medio.
La investigación sucesiva reveló que podía haber existido un extraño contacto un año antes de que viera su primer ovni, en 1967. Estaba en el último año de secundaria y una mañana, mientras se aproximaba a la puerta de entrada del colegio, fue abordada por una figura que le pidió permiso para compartir su paraguas. Pensó que se trataba de un extranjero; estaba vestido de manera correcta y tenía aspecto muy humano. Notó que sus ojos eran muy rasgados. Aparentemente, conocía su nombre, aunque eludió explicar cómo. Durante su conversación con Shane, ésta tuvo que explicarle
lo que eran el voleibol y el baloncesto, como si esos términos no le resultaran familiares, cosa que le sorprendió. La invitó a dar una vuelta en su «vehículo» a la hora del almuerzo. Ella le preguntó que coche tenía pero él se refirió vagamente a un vehículo blanco, señalando hacia un campo vecino. Muy razonablemente, ella declinó la invitación, se despidió y después de haber dado tres pasos se volvió para mirar hacia dónde se dirigía, pero ya no estaba. Se quedó atónita, pues no era posible que hubiera podido desaparecer del lugar en ese tiempo. Algunas de sus compañeras del colegio confirmaron haberla visto con el extraño.
Las sesiones hipnóticas que se realizaron para investigar los hechos del 2 de mayo, aparentemente detallaron las horas de ausencia. Ella fue atraída hacia la ventana por una voz, quizás telepática, que la llamaba. Se vistió, bajó por la escalera, atravesó la cocina y salió al frío de la noche. Cuando estuvo fuera, se encontró ante un ovni posado en el suelo, aparentemente se estaba «enfriando», pues sus luces disminuían de intensidad. Vio ventanas y un reborde giratorio; después recordó que mientras se adelantaba hacia el ovni sus pies se pegaban en el barro. El ovni se cernía en una esquina del terreno y Shane comenzó a resistirse, deseando volver a casa. En cierto momento, se encontró arrodillada en el suelo, tratando de esconderse. Los detalles son poco claros; fue arrastrada dentro del ovni e introducida en
lo que parecía la sala de operaciones de un hospital. Allí le practicaron un examen médico y le extrajeron muestras para analizar. Estaba claro que la estaban usando para producir un híbrido humano/alienígena.
De manera sorprendentemente similar al caso de Betty Hill y Betty Andreasson, Shane describió una sonda introducida en su ombligo, aparentemente como parte de una operación ginecológica. Contrariamente a
lo informado en otros casos, parece que Shane no fue inseminada artificialmente, sino violada por el líder de los alienígenas, a quien describió de aspecto casi humano, aunque muy delgado. Según parece, disfrutó de su experiencia sexual, aunque
lo atribuye a una sustancia gelatinosa con la que la untaron antes del acto; este hecho se repite en las declaraciones de
Antonio Villas Boas una década antes.
Afortunadamente, los peores temores de Shane desaparecieron cuando pasaron nueve meses y nada sucedió.
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