América del Norte - Década Años 50's

  001     Durante La Crisis De Washington     Volver a Índice  
Suceso: Suceso visual y con radar
Fecha: 19 de Junio de 1952
Lugar: Washington D.F.

George J. Stock fotografió uno de los siete ovnis que vio sobre Passaic, Nueva Jersey, el 29 de julio de 1952. El avistamiento tuvo lugar durante una intensa oleada de informes en la vecindad de Washington D. C. y es típico de muchas de las descripciones de esa época.
Ovni sobre Passaic

ra cerca de la medianoche cuando el personal de control de tráfico aéreo de Washington observó una formación de siete objetos en la pantalla del radar en una posición ligeramente al sudeste de la Base Aérea de Andrews. Los objetos parecían moverse a una velocidad de 160-209 km/h y por lo tanto se asumía que era el vuelo de una pequeña nave normal. De repente dos de los objetos avanzaron y retrocedieron en la pantalla a una velocidad extraordinaria; más tarde se calculó que sobrepasaba los 11.265 km/h y en ese punto el monitor del radar sabía que no estaba siguiendo los desplazamientos de un avión normal. 

Se llamó a un oficial mayor y junto con dos expertos observaron los restantes objetos. Se pensó que quizá el campo de aplicación no funcionaba correctamente, pero los técnicos lo examinaron y confirmaron su perfecta actuación.

El equipo llamó a la torre de control donde un oficial les informó de que estaban siguiendo los mismos movimientos desconocidos en las pantallas de su radar y de que habían recibido información de la Base Aérea de Andrews de que esa instalación militar estaba supervisando los objetos.

Mientras duraron las observaciones los objetos no sólo estaban maniobrando a una increíble velocidad sobre Washington D. F., sino que además tenían la temeridad de volar sobre la zona prohibida de la Casa Blanca.

No estaban solos en el cielo. El capitán S. «Casey» Pierman de Capital Airlines viajaba en el vuelo 807 de Washington a Detroit y vio los siete objetos entre Washington y Martinsburg. Habló de los objetos como si fueran estrellas fugaces sin cola.

Pierman observó los objetos durante doce minutos, antes de que desaparecieran a una velocidad exagerada y confirmó muchos de los detalles del informe del radar. Dijo sobre el incidente: «en todos mis años de vuelo he visto numerosas estrellas fugaces pero esto era mucho más rápido de lo que jamás había visto... No podían ser aviones, se movían demasiado rápido para serlo».

La confirmación de Pierman sobre lo que había registrado el radar es lo más impresionante de su imparcialidad. Subrayó: «por favor, recuerden que no he hablado de ellos como de platillos volantes, sólo de luces que se desplazaban a gran velocidad». Con las luces del amanecer llegó una confirmación complementaria. Una nueva señal había aparecido en la pantalla del radar del equipo sobre la Base Aérea de Andrews y la torre de control, cuando lo notificó, observó una gran esfera naranja suspendida en el aire justo encima de ellos. Llamaron a los interceptores de las Fuerzas Aéreas que llegaron demasiado tarde, cuando los objetos ya se habían ido.

El controlador de tráfico aéreo Harry G. Barnes dijo que parecía que los ovnis estuvieran controlando la comunicación por radio entre la tierra y la nave y fueran capaces de actuar basándose en lo que oían.

 

 
  002     Encuentro de Desvengers     Volver a Índice  

Suceso: Encuentro cercano de segundo orden 
Fecha: 19 de Agosto de 1952
Lugar: Oeste de Palm Beach, Florida

as evidencias de una posible hostilidad por parte de los ovnis llegaron tras la experiencia de un jefe de exploradores (scouts), D. Desvergers el 19 de agosto de 1952.

Lo más significativo fue la reacción de las Fuerzas Aéreas. En lugar de ordenar una revisión rutinaria a la oficina de inteligencia local de Miami, ordenaron al capitán Ruppelt, el jefe del Proyect Blue Book sobre la investigación de ovnis, que investigara personalmente.

Alrededor de las nueve de la noche el jefe de exploradores viajaba en coche con otros tres exploradores de vuelta a casa después de una reunión cuando vieron luces entre los árboles cercanos. Desvergers, con un gran cuchillo y una linterna, dejó a los tres chicos en el coche y fue a investigar. Uno de los niños vio una bola de fuego por encima de donde le habían visto por última vez; así que, cuando se dieron cuenta de que no volvía, uno de ellos corrió a la casa más cercana y telefoneó al comisario.

Cuando el comisario llegó, Desverges reapareció. Estaba aterrorizado, totalmente exhausto e incluso relató un encuentro muy próximo. Contó que había visto una enorme máquina metálica en forma de disco, suspendida encima de él, que le había disparado algún tipo de sustancia caliente. Tendido en el suelo, vio como el platillo desaparecía.

Tenía el brazo chamuscado, su sombrero se había abrasado, y el comisario descubrió restos de árboles quemados.

 

 
  003     George Adamski    Volver a Índice  

Suceso: Primer contacto entre un hombre y los extraterrestres 
Fecha: 20 de Noviembre de 1952
Lugar: Desert Centre, California

El platillo volante fotografiado por George Adamski a las 9:10 h del 13 de diciembre de 1952 en Palomar Gardens, California. Adamski tomó la foto a través de un telescopio de 15 cm.
Fotografía hecha por Adamski de un platillo volante

n 1953, George Adamski, de 52 años, publicó el libro Flying Saucers Have Landed («Los platillos volantes han aterrizado»), en el que afirmaba haberse encontrado con extraterrestres en el desierto de California. Aunque se habían producido avistamientos durante años (incluso Adamski reveló que él había estado viendo platillos desde 1946), ésta era la primera denuncia de contacto entre el hombre y un alienígena. Aparentemente sucedió poco después de mediodía, el jueves 20 de noviembre de 1952, a 16 km de Desert Centre, hacia Arizona.

Aunque de forma limitada, el encuentro fue presenciado por dos familias, los Williamson y los Bailey, a quienes Adamski había pedido que le acompañaran la próxima vez que presintiera que vería un platillo volante. Los testigos declararon que, a una distancia aproximada de un kilómetro y medio, vieron algunos detalles del encuentro.

Adamski estaba observando y fotografiando un platillo volante de unos 11 m de ancho, cuando vio venir a un hombre. Medía unos 167 cm, era de constitución mediana y de aspecto juvenil. Tenía una dentadura blanca y perfecta, serenos ojos verdes, cabello largo y rubio y piel trigueña. Vestía un traje de una pieza de color castaño, parecido al que usan los esquiadores y calzaba una especie de sandalias de color rojo oscuro.

Fotografía tomada por Adamski el 5 de marzo de 1951 y que aparentemente muestra una nave nodriza en forma de cigarro puro de la que se desprenden pequeñas naves exploradoras.

Nave nodriza

Mediante señales y telepatía se comunicaron y el hombre explicó que se trataba de un venusino. En la época en que Adamski publicó su libro, se sostenía que Venus era el planeta más similar a la Tierra y que muy posiblemente podía existir en él una raza de personas idéntica a la nuestra. Las investigaciones posteriores sobre el planeta indican que nada estaba más lejos de la verdad y que ningún humanoide podría vivir cómodamente allí. Aparentemente el alienígena creía en Dios, pensaba que él y su pueblo se atenían a una línea de conducta más devota que la nuestra, y estaba muy preocupado por el problema de la radiación atómica en la Tierra.

Ese contacto fue el primero de muchos otros; en la primera reunión, Adamski entregó a su amigo alienígena una película de su cámara, que le fue devuelta, según parece, en el segundo encuentro, cubierta de indescifrables jeroglíficos. En posteriores aventuras, Adamski fue llevado de paseo a otros planetas en los cuales conoció a marcianos, saturninos y jupiterianos.

En 1965, parece ser que Adamski y Madeleine Rodeffer filmaron una película de 8 mm de la visita de un platillo volante a Maryland, Estados Unidos, aunque la autenticidad de esa prueba ha sido muy cuestionada.

Muchas de las fotografías de Adamski fueron tomadas en los terrenos del observatorio Monte Palomar, donde Adamski trabajaba y podía disponer de un pequeño telescopio. Durante los últimos cuarenta años se ha desatado una encarnizada polémica acerca de las afirmaciones de Adamski y de sus fotografías, pero lo que es más importante, el avance en el conocimiento científico ha hecho que la mayor parte de ellas se hayan visto anuladas. Adamski era plenamente consciente de lo controvertido de sus afirmaciones.

 

 
  004     Golfo de México    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro visual y en radar 
Fecha: 8 de Diciembre de 1952
Lugar: Golfo de México

n las primeras horas de la mañana del 6 de diciembre, el capitán John Harter y el oficial de radar, teniente Sid Coleman, volvían a su base después de un vuelo de práctica nocturna con su bombardero B-29.

Estaban aproximadamente a 322 km de Galveston, 160 km al sur de la costa de Louisiana y a 5.486 m, bajo la luz de la luna, cuando Coleman advirtió una señal en uno de los bordes de la pantalla del radar. Pero hasta la segunda barrida de la pantalla no apreció su verdadero significado.

Cuando la señal reapareció, el objeto desconocido había avanzado 21 km. A la tercera señal, Coleman y el sargento habían calculado la velocidad del objeto: más de 8.047 km por hora, mucho más veloz que cualquier avión de la época.

Coleman informó del hallazgo al capitán, e indicó la velocidad del objeto. El capitán Harter insistió en que el equipo debía ser recalibrado, porque eso era «imposible». Mientras Coleman recalibraba el equipo, el sargento Bailey descubrió otro objeto en la pantalla. En ese momento el teniente Cassidy, informó que también aparecía en su pantalla.

En pocos instantes aparecían cuatro ovnis en la pantalla y el capitán, desde la cubierta, preguntó por radio: «Tengo aquí cuatro objetos desconocidos. ¿Qué ven ustedes?» Coleman contestó que los objetos se veían en las tres pantallas de radar del avión, es decir que no se trataba de una avería. Pero Harter no necesitaba que le confirmaran eso: veía a través del parabrisas cómo los objetos se aproximaban a increíble velocidad. Bailey miró hacia estribor cuando uno de los objetos, iluminado con una luz blanquiazul, pasaba rápidamente junto al costado del avión, desvaneciéndose hacia atrás. Casi de inmediato, aparecieron otros ovnis en las pantallas, y todos se dirigían hacia el avión.

Afortunadamente para la tripulación, los ovnis seguían un curso que impidió la colisión y después de seis minutos del primer avistamiento, parecía que el peligro había pasado. Pero no era así.

Un tercer grupo de ovnis apareció en la pantalla y el rastreador del radar indicó velocidades similares a las anteriores. Obra vez los objetos iluminados pasaron cerca del avión. El capitán Harter presintió un peligro real cuando, mientras miraba los objetos que atravesaban la línea de vuelo del avión, vio que haciendo un repentino viraje se dirigían directamente al B-29.

De pronto, e increíblemente, los objetos disminuyeron la velocidad hasta alcanzar la misma del avión, al que siguieron unos diez segundos. Cuando la tripulación los miró, los objetos se apartaron y sucedió entonces lo más sorprendente.

Aparentemente un enorme ovni se unió a la formación y, siempre moviéndose a unos 8.047 km por hora, pareció como si las naves más pequeñas abordaran o se fusionaran con el objeto más grande. Acelerando a 14.484 km por hora, el ovni desapareció. El encuentro había terminado.

El capitán Harter se puso en contacto con su base y cuando aterrizó, oficiales de inteligencia de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos le entrevistaron junto con su tripulación. Fueron interrogados por separado y en grupo, pero el relato de todos coincidió en todos sus detalles.

El comandante Donald E. Keyhoe, destacado experto en ovnis con formación militar, interpretó el avistamiento de la siguiente manera: «Los discos fueron lanzados por una nave nodriza para alguna misión de reconocimiento... una cita para la que, quien quiera que guiase los discos, había elegido este punto sobre el Golfo de Méjico. Cuando el B-29 fue avistado, un grupo de discos se desvió para hacer una breve exploración o rastreo. Después, volando a 8.047 km por hora, subieron nuevamente a bordo de la nave nodriza.»

Se ha abierto un debate sobre si esta interpretación es correcta o no. Visualmente no se pudo distinguir ninguna forma precisa, dada la alta velocidad desarrollada por los objetos. Pero el hecho es que varios miembros de una tripulación altamente entrenada presenciaron el mismo encuentro. Si a esto se añade que también el radar detectó los objetos, es posible suponer que hay pruebas de un cierto peso, cualquiera que sea la naturaleza de la fuente.

 

 
  005     Tujunga Canyon    Volver a Índice  

Suceso: Abducción 
Fecha: 1953
Lugar: Tujunga Canyon, California

e acuerdo con las pautas actuales, la información sobre la abducción de Tujunga Canyon es poco precisa y bastante irrelevante. Contiene sin embargo ciertos aspectos que vale la pena destacar.

El caso es varios años anterior al de Antonio Villas Boas y al de Betty y Barney Hill, lo que lo convierte en uno de los primeros informes de secuestros. Una advertencia: el informe apareció por primera vez mucho después de haberse producido el caso. En efecto, se dio a conocer en 1975, cuando todo la información relativa a los secuestros era ya muy popular en América. Es oportuno señalar también que el caso contiene el primer ejemplo explícito de un periodo de ausencia durante un secuestro.

De acuerdo con el informe, las dos testigos, conocidas como Sara Shaw y Jan Whitely, vivían en un paraje remoto de Tujunga Canyon en California. Sara fue despertada por una luz que se movía tras la ventana de su dormitorio, lo que aparentemente la asustó. Temió que se tratara de las luces de una banda de motoristas que intentara atacar a dos mujeres indefensas. Pero el suave movimiento de las luces le hizo descartar rápidamente esa posibilidad, ya que el camino que conducía a la casa era muy irregular, lo que habría provocado el clásico efecto de «rebote». 

Jan se había despertado y se levantó a buscar su bata. Sara advirtió que el reloj indicaba las 2 de la mañana. Cuando, después de lo que le pareció una fracción de segundo, volvió a mirar el reloj se sintió aturdida y confusa al comprobar que el minutero había avanzado veinte minutos. Cuando Jan tomó el reloj para comprobarlo, confirmó la observación pero señaló también que la aguja horaria había avanzado y nada menos que dos horas. Aparentemente, ambas testigos sufrieron una ausencia de dos horas y veinte minutos, lo que les causó un pánico tan intenso que abandonaron la casa y se fueron a la de los padres de Jan.

La hipnosis regresiva reveló una clásica historia de secuestro, de las que examinaremos varias más adelante. El caso fue también minuciosamente estudiado por quienes consideran que los secuestros constituyen un fenómeno psicológico. Parece que las relaciones sexuales de las dos jóvenes habrían generado en ellas un estado de gran ansiedad, una de cuyas manifestaciones sería el secuestro.

 

 
  006     Livermore    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro cercano de primer orden 
Fecha: 27 de Enero de 1953
Lugar: Livermore, Oakland, California

unque según las pautas actuales no resulta demasiado espectacular, el avistamiento de John Bean, el 27 de enero de 1953, causó gran sensación en su momento, en parte por el lugar en donde se produjo y en parte por la cualificación del testigo.

Bean volaba desde hacía diecisiete años y era un profundo conocedor de todo lo relativo al manejo de aviones. En la tarde del día en cuestión, se alejaba de las instalaciones de la Atomic Energy Commission (Comisión Investigadora de Energía Atómica) y detuvo el coche a un lado del camino para buscar algunos papeles en su cartera. Estaba a punto de bajar para pasar al asiento trasero, en donde se encontraba ésta, cuando se detuvo para mirar un DC-6 que en ese momento descendía hacia el Aeropuerto Municipal de Oakland. Su atención se vio atraída por un objeto blanco que cruzaba por encima de las instalaciones de la Comisión de Energía Atómica creyendo que se trataba de plantas arrastradas por el viento. Pero enseguida se dio cuenta que el objeto era más sólido y que se movía muy suavemente. Lo describió como perfectamente redondo, con brillo metálico, como si fuera de aluminio.

Bean se concentró en el objeto y en sus maniobras, observando los bruscos cambios de dirección y la increíble velocidad de su ascenso. Pocos días antes había podido ver dos aviones de combate F-86 maniobrando al límite de su capacidad, y se daba cuenta que no era nada en comparación con la capacidad del objeto que tenía ahora a la vista.

También se aproximaba un jet a punto de descender. Bean fue muy afortunado al tener tres distintos tipos de naves a la vista al mismo tiempo, ello le permitió hacer comparaciones. Pero, en todos los sentidos, el ovni tenía mayor poder y capacidad de maniobra que el DC-6 o el jet.

 

 
  007     Daniel Fry    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro cercano de tercer orden
Fecha: 1954
Lugar: Campo de pruebas White Sands, Nuevo México

Una de las naves alienígenas fotogarfiadas por Daniel Fry.

egún el testimonio de Daniel Fry, su primer encuentro con extraterrestres se produjo el 4 de julio de 1950, es decir varios años antes de que aparecieran otros informes, incluido el de George Adamski que se publicó en 1953. Pero como el libro de Fry se publicó en 1954 y puesto que hay razones para creer que él mismo se inspiró en las declaraciones de George Adamski, he creído correcto que en esta base de datos figure el caso en la fecha de publicación del libro, y no en la que realmente sucedió. La de Daniel Fry fue una de tantas denuncias de toma de contacto que habrían de aparecer después de la de Adamski pero, junto con ésta, es una de las más conocidas.

Según sus declaraciones, el doctor Daniel Fry presenció el aterrizaje de un ovni el 4 de julio de 1950. Caminó hacia él y lo tocó, percibiendo que se trataba de algo hasta ahora desconocido en la Tierra. La superficie tenía la suave textura del jabón y del interior surgió una voz de advertencia, en un extraña jerga americana: «Mejor no lo toques, compadre, todavía está caliente». Es evidente, valga la ironía, que los alienígenas de Fry venían de un lugar diferente que los de Adamski quienes, tres años más tarde, todavía usaban telepatía y señales para comunicarse.

El principal contacto de Fry, A-Lan (nombre que posteriormente, por comodidad, se convirtió en Alan), le explicó gran parte de la física que implicaba la construcción y el manejo de su nave y, en parte, éste lo comprendió, pues él mismo era un técnico espacial muy experto. Tanto es así que trabajaba en los Campos de Pruebas de White Sands, cerca del lugar donde se produjo el encuentro.

Los visitantes trataban de «ayudar a los terrícolas a modificar el curso de los acontecimientos y de advertirles sobre un holocausto que, de otro modo, parece inevitable». Se le dijo a Fry que debía escribir un libro para comunicar ese mensaje al pueblo de la Tierra, lo que él llevó a cabo obedientemente.


 
  008     Goose Bay, Labrador    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro cercano de primer orden 
Fecha: 29 de Junio de 1954
Lugar: Goose Bay, Labrador

s muy frecuente que los pilotos presenten informes sobre avistamientos de ovnis, lo que desvirtúa la afirmación de que sólo personas poco cualificadas o trastornadas ven esos objetos. Quizás el mejor ejemplo sea el informe del capitán James Howard cuando se encontraba sobre Goose Bay, Labrador, en 1954.

El capitán Howard volaba en un Stratocruiser de la BOAC, de Nueva York a Londres, en las primeras horas de la tarde del 29 de junio. Media hora después de su salida, el control de tráfico aéreo de Boston le pidió que diera su posición. Cuando, después de haberse quejado de su nivel de combustible, Howard solicitó autorización para seguir adelante, se le ordenó desviarse hacia el norte, hacia Cape Cod. En vista de lo que sucedió después, se ha especulado con la posibilidad de que el control de tráfico aéreo hubiera recibido anomalías en su radar.

Tres horas después, sobre el estuario del St. Lawrence, volando a 5.791 m, por encima del nivel de las nubes, el capitán Howard vio una formación de siete ovnis. Howard declaró que se movían a la misma velocidad que el avión, es decir a unos 230 nudos y estaban a unos 5 km de distancia.

Éstos se mantuvieron a la par del avión durante veinte minutos y el capitán Howard, su tripulación y varios pasajeros observaron y trazaron bocetos de los objetos. Eran aparentemente seis pequeños globos y un objeto más grande, pero la formación variaba constantemente. Los objetos seguían una línea recta, a veces con tres globos delante del mayor y tres detrás, a veces con cuatro delante y dos atrás, etc. Howard creía que eran sólidos. El copiloto Lee Boyd informó del incidente a Goose Bay, Labrador; se les pidió que describieran el avistamiento y así lo hicieron.

El capitán Howard no pudo quejarse de que no le tomaran en serio. Un patrullero de combate F-94 fue enviado hacia el avión y el capitán Howard pudo hablar directamente con los pilotos. Cualquiera que fuera la explicación de los ovnis, éstos no eran visibles en el radar, pues en el del avión de combate sólo se detectaba al Stratocruiser. Y lo que es más misterioso, los objetos desaparecieron cuando se aproximó el F-94.

Oficiales de inteligencia de las Fuerzas Aéreas interrogaron a la tripulación y comentaron que se habían producido otros avistamientos similares en el área. A pesar de la posible confirmación brindada por un testigo desde tierra, la falta de corroboración por parte del radar privó al caso de sus más valiosas posibilidades.

 


  009     Kelly-Hopskinville    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro cercano de tercer orden 
Fecha: 21 de Agosto de 1955
Lugar: Kelly-Hopskinville, Kentucky

Imagen ampliable con detalles
Reconstrucción del suceso de Kelly-Hopskinville

l caer la tarde del 21 de agosto de 1955, la familia Sutton, compuesta por Elmer, Vera, John, Alene y su hermano, eran huéspedes de la familia Langford, compuesta por Glenie y sus tres hijos, Lonnie, Charlton y Mary, junto con su amigo Billy Ray Taylor y su mujer June. A eso de las 7, Billy Ray Taylor salió de la casa para ir a buscar agua a la fuente de la granja y beber un trago. Mientras estaba fuera, vio un ovni, «realmente muy brillante, con todos los colores del arco iris». Aparentemente, había aterrizado cerca de la granja, en el lecho de un río seco. Cuando volvió a la casa y contó a los demás lo que había visto no le creyeron, pensaron que había visto una estrella fugaz. Nadie salió a investigar. Una hora después los ocho adultos y los tres chicos padecerían un prolongado y terrorífico sitio por parte de seres del más grotesco aspecto imaginable.

Comenzó con el ladrar enloquecido del perro en el patio y Elmer, conocido como «Lucky» Sutton, salió con Billy Roy Taylor por la puerta de la cocina de la granja, para ver qué era lo que molestaba al animal. Lo que vio debió de parecerle el producto de una pesadilla: una criatura fosforescente, parecida a un enano, con enormes ojos, que con los brazos extendidos hacia arriba se aproximaba lentamente, pero con determinación, hacia la casa.

Esta gente de campo, de vida retirada, no estaba acostumbrada al trato diplomático y cortés y su costumbre era «disparar primero y preguntar después». Lucky cogió una escopeta y Taylor un rifle 22 y ambos dispararon a la criatura cuando ésta se hallaba a unos 6 m de la casa. La criatura desapareció en la oscuridad. Dentro, los demás habían oído ruidos en el techo de la cocina; los hombres corrieron de nuevo al patio y vieron criaturas similares en el techo de la casa. Cuando dispararon, una de las criaturas cayó y flotó suavemente hasta el suelo adonde llegó sin daño aparente.

Recreación artística de una de las criaturas que sitió la granja Kelly-Hopkinsville el 21 de agosto de 1955. En ningún momento atacaron a los testigos y su manera de aproximarse, con los brazos hacia arriba, pudo haber sido un gesto de paz, aunque no parece fácil de expresar cuando se tiene un aspecto semejante.
Dibujo de la criatura

Las criaturas eran de un tipo único entre los que la ufología había popularizado. Aunque incorporaban algunas de las características de las criaturas «clásicas», es decir, figuras bajas y delgadas, cabezas grandes y calvas, etc, había otras llamativas diferencias. Éstos tenían enormes y brillantes ojos amarillos a los lados de la cabeza y una boca enorme que como un tajo les atravesaba el rostro. Las orejas eran enormes apéndices, como las de los elefantes, desproporcionadas en relación con el cuerpo.

Las criaturas parecían temerosas de acercarse a las brillantes luces de la casa, pero las familias estaban muy preocupadas dada la ineficacia de sus armas y se atrincheraron en el interior. Durante unas tres horas observaron cómo las criaturas se movían alrededor de la casa, hasta que tomaron la decisión desesperada de huir. A las once de la noche, huyeron de la casa en dos coches y en un santiamén cubrieron las 16 km que los separaba de la comisaría de policía en Hopkinsville, llegando asustados y en estado de gran excitación.

Impresionaron a la policía hasta tal punto que el jefe, Russell Greenwell, su ayudante George Batts, el sargento Pritchett y otros tres oficiales, junto con un periodista local, volvieron con la familia a la granja, dispuestos a entablar la lucha. A 3 km de Hopkinsville y en el camino de regreso a la granja de Kelly, vieron sobre sus cabezas dos rayos de luz y oyeron un ruido agudo y persistente.

No se halló rastro ni del ovni ni de las criaturas aunque sí se encontraron los cartuchos de algunas balas. El jefe de policía dijo: «Algo asustó a esta gente, algo que está más allá de su comprensión». La policía postergó la investigación hasta que se hiciera de día.

Pero a las 2.30 h. de la mañana, la pesadilla recomenzó. Glenie, que estaba en la cama, miró hacia la ventana y vio los enormes ojos brillantes de una de las criaturas que la observaba desde fuera. Llamó en voz baja a los restantes miembros de la familia y «Lucky» Sutton disparó hacia el intruso, que se perdió en la oscuridad. Eran sobre las 5 de la mañana del 22 de agosto, aproximadamente una hora antes de que saliera el sol, cuando vieron a las criaturas por última vez y la pesadilla terminó.

Las consecuencias de lo que sucedió esa noche fueron muy molestas para los testigos. Fueron acusados de histeria religiosa y acosados constantemente a raíz de la publicidad que se produjo alrededor del hecho. Pero durante todo ese tiempo, se atuvieron a la versión original y rehusaron protegerse de los excesos de los medios moderando sus declaraciones, pues aseguraban que el relato era absolutamente verídico.

No se ha dado ninguna explicación del encuentro que resista un examen razonable. Ese día había pasado por Hopkinsville un circo y se especuló que quizás algunos de los monos amaestrados que allí actuaban se hubieran perdido, pero la sugerencia es tan absurda que resulta casi risible. En primer lugar, no hubo ninguna denuncia de monos extraviados; en segundo lugar, los monos no se adaptan a la descripción física de las criaturas que brillaban en la oscuridad. Y finalmente, debería haberse encontrado algún mono herido o muerto después de una noche de intenso tiroteo, cosa que no sucedió.

Hay que admitir que no existen pruebas de que las criaturas tuvieran malas intenciones y se han hecho suposiciones de que esas criaturas, que se aproximaban a la casa con las manos en alto, quizá intentaban demostrar que estaban desarmadas y no eran peligrosas. Pero dada su apariencia, no parece que exista un modo de que criaturas así dejen de inspirar miedo.

Cualquiera que sea la verdad del encuentro Kelly-Hopkinsville, sigue siendo hoy, treinta y cinco años más tarde, uno de los más extraordinarios y terroríficos casos registrados de encuentros con testigos múltiples.

Para ver más información sobre este caso pulsar aquí, donde se muestran los distintos tipos de aliens que los testigos presenciales han ido relatando a lo largo de la historia de la ufología.

 

 
  010    «Jennie»    Volver a Índice  

Suceso: Abducción 
Fecha: 7 de Octubre de 1955
Lugar: Nebraska

ra ya noche avanzada cuando una adolescente, Jennie, se disponía a acostarse. Bajo hipnosis, contó la historia de que un ente a quien ella se refería como «el explorador» había entrado flotando por la ventana de su dormitorio. Dijo haberse sentido arrastrada hacia él, quizás bajo influencia telepática; sin embargo parece que intentaba protegerse diciendo que se trataba de un sueño.

El ente flotó en el aire hacia un ovni, descrito como dos escudillas de postre puestas una sobre otra y la obligó a seguirlo. Al hacerlo, ella pasó a través de la pared del dormitorio y afirmó que hasta pudo ver la suciedad y las telarañas dentro de la pared mientras la traspasaba.

El ovni parecía sumido en una bruma que aumentaba o disminuía y, aparentemente, permitía la visión del interior a través de las paredes y hacia el exterior. Dentro del ovni hacía mucho frío. Describió al ente como de 91 a 122 cm de alto, con cabeza en forma de huevo, de cutis grisáceo, rasgos faciales menguados y ojos alargados y rasgados. Vestía un traje muy ceñido. Durante el examen médico que le practicaron a continuación, le tomaron muestras de sangre.

Al despertar, al día siguiente, Jennie recordó el suceso como si fuera un sueño; no está claro si éste es un mecanismo mental de protección. Habría alguna escasa corroboración de la historia en un olmo que crecía junto a la ventana del dormitorio y que presentaba marcas de quemaduras. Su padre sostiene que las produjeron las luces emitidas por el objeto.

Hay que señalar que este episodio se produjo en 1984, cuando los casos de abducción inundaban los medios americanos y sus detalles se popularizaban entre los «no iniciados».

 

 
  011    Presa de Lochraven    Volver a Índice  

Suceso: Encuentro de primer orden 
Fecha: 26 de Octubre de 1958
Lugar: Presa de Lochraven, Baltimore

las 22:30 h. Alvin Cohen y Philip Small vieron un ovni en forma de huevo sobre la presa de Lochraven en Maryland. Estimaron que el objeto se cernía aproximadamente a 30-46 m sobre un pequeño puente metálico cerca de la presa, a unos 229 m de donde estaban ellos. Se acercaron a investigar.

A unos 24 m del objeto, los sistemas eléctricos del coche se averiaron: las luces se apagaron y el motor se detuvo. Al tratar de volver a poner en marcha el coche, no se oía ni siquiera el ruido que debería haber producido al arrancar. Ambos amigos se asustaron y se ocultaron detrás del coche.

Después de unos 20 ó 30 segundos, una brillante luz blanca acompañada por un ruido ensordecedor brotó del objeto y éste comenzó a elevarse verticalmente y en unos pocos segundos se había desvanecido en el cielo. Cuando la luz los iluminó, ambos hombres comenzaron a sentir calor y presentaron después síntomas similares a los que se producen por quemaduras de sol. Hubo otros testigos que confirmaron haber oído el ruido previo al despegue.

Se informó a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, pero el caso sigue sin resolver.



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