ntre marzo y junio de 1987, la Prensa británica publicó una serie de noticias sobre muertes, al parecer sin relación entre sí, de científicos interesados en la industria de defensa. En total, fueron diez incidentes, incluidos ocho presuntos suicidios, una desaparición y un caso en que la víctima sobrevivió a una caída desde dieciocho metros. Cinco de las víctimas eran empleados de
Marconi, una compañía de electrónica con muchos contratos en el ramo oficial de defensa, y otras estaban relacionadas con programas sobre el torpedo
«Stingray» y medidas contra los submarinos nucleares.
El primer incidente se produjo el 5 de agosto de 1986, cuando un especialista en software del
«Stingray» se mató al saltar desde el puente Clifton, de Bristol.
Vimal Dajibnai tenía solamente veinticuatro años y ningún motivo aparente para viajar de Londres a Bristol para suicidarse. Noticias de prensa dijeron que se encontraron pequeñas huellas de pinchazos en sus nalgas.
El 28 de octubre de 1986, otro empleado de Marconi, Ashad Sharif de veintiséis años se suicidó en Siston Commons, Bristol, ahorcándose de un árbol. También él había viajado hasta allí desde Londres. El 8 de enero de
1987, un amigo de Dajibhai, que trabajaba para el Ministerio de Defensa en un proyecto de sonar, desapareció durante una excursión a un embalse de Derbyshire.
Cuatro días antes, un técnico en ordenadores de Marconi, Richard
Pugh, había sido encontrado con la cabeza metida en una bolsa de plástico. El mismo mes, un técnico de ordenadores de
Royal Armaments murió por intoxicación de monóxido de carbono. El monóxido de carbono quitó también la vida a
Peter Peapell, de cuarenta y seis años, el 22 de febrero de 1987. Peapell se había especializado en la tecnología soviética del berilio, metal esencial para los reactores nucleares.
El 30 de marzo de 1987, David Sands se suicidó cargando el puente Clifton, de Bristol. Vimal Dajibhai tenía solamente veincidad contra un restaurante abandonado. Su esposa y sus colegas dijeron que Sands había estado actuando de un modo extraño antes de su logrado suicidio.
El 24 de abril del mismo año, Mark Wisner, de veinticinco años, diseñador de software de la
Royal Air Force, fue también encontrado muerto, con la cabeza metida dentro de una bolsa de plástico. En el momento de su muerte llevaba un corsé y botas de mujer. Se dijo que otro científico relacionado con la defensa,
Victor Moore, se había suicidado con una sobredosis de droga.
Robert Greenhaig, de cuarenta y seis años, empleado de Marconi, sobrevivió a una caída de veinte metros desde un puente de ferrocarril de Maidenhead, al ser amortiguado el golpe por la hierba. Greenhaig
había sido amigo del presunto doble agente Dennis Skinner, con el que había trabajado durante quince años. Se dijo que Skinner había muerto en 1983, empujado desde un piso de Moscú.
Una serie tal de suicidios y de muertes relacionadas con la industria de defensa parece rebasar los límites de la coincidencia. Ahora que el hombre ha roto las hostilidades con el cielo, vía Guerra de las Galaxias, tal vez el cielo ha decidido contraatacar.
n artículo que apareció el 25 de enero de 1878, en la edición de Denison, Texas, del Daily Herald, puede haber contenido el primer empleo conocido de la palabra platillo (saucer en inglés) para describir a un ovni. El artículo narraba la experiencia de
John Martin, un granjero que vivía exactamente al sur de Denison.
La tarde del 24 de enero, Martin estaba trabajando en sus campos cuando, al alzar la mirada, vio un objeto oscuro con forma de disco en un cielo despejado. El objeto viajaba «a una maravillosa velocidad», según le contó al periodista del
Daily Herald, y siguió con su relato informándole que «parecía un platillo surcando los cielos».
oco después de cenar, el 1 de
septiembre de 1905, los huéspedes del «Hotel Parkfield», en Kittery Point, en las costas del Maine, estaban disfrutando del aire de finales del verano cuando quedaron perplejos ante una asombrosa visión: la playa había estallado en llamas. Tanto la arena como la superficie del agua vomitaban fuego y un humo denso y sulfuroso. Podía escucharse un fuerte sonido de crepitaciones a más de un centenar de metros de distancia, y las llamas, que se alzaban a una altura de 30 cm, continuaron ardiendo durante más de cuarenta y cinco minutos.
Un veraneante curioso cogió un puñado de arena, pero en seguida tuvo que tirarla cuando su intenso calor le abrasó la mano. Otros huéspedes metieron un poco de arena en un cubo y se lo llevaron al hotel, donde le añadieron agua. Ante su sorpresa, escaparon unas burbujas de gas de la arena y, al irrumpir en la superficie del agua, entraron en ignición.
Según una explicación para el pintoresco suceso, una capa de algas, enterradas debajo de la arena -tanto en la playa como debajo del agua cerca de la orilla-, había fermentado, creando bolsas de gas inflamable que reaccionaron con el aire de tal manera que originaron las llamas. Pero, no obstante, ésa sólo fue una posibilidad y nunca se probó que se tratara de la que dio origen al caso.
olly
Giles, de trece años de edad, y su hermana menor, fueron llevadas a la farmacia por sus desesperados padres. Nadie podía explicar las salvajes marcas de mordeduras que cubrían los brazos de las niñas, más allá de su propia afirmación de que «algo» las había mordido.
De acuerdo con el fundador de la Sociedad de Investigaciones sobre Fantasmas,
Martin Ricardo, Molly y su hermana habían dado con un poltergeist mordedor. Según él, que tiene documentados por lo menos media docena de casos que implican espíritus malignos, los poltergeist mordedores son un fenómeno muy raro pero, de todos modos, una experiencia terrible.
Por ejemplo, en 1922, el Laboratorio Nacional de Investigaciones Psíquicas examinó a una joven rumana,
Eleanora Zugon, de trece años de edad, que había sido mordida en la espalda y en el cuello por un agresor invisible. A medida que los horrorizados investigadores seguían con el examen, surgían más marcas en el cuerpo de la niña sin ninguna razón aparente.
También hubo testigos que presenciaron la lucha de una joven de dieciocho años,
Clarita Villanueva, con un asaltante invisible en una comisaría de Filipinas, en 1953. Lo que al principio tomaron como un ataque resultó otra cosa por completo distinta. Cuando el ataque disminuyó, los brazos y las piernas de Clarita estaban cubiertos de sangre y de marcas de mordeduras.
iuseppe Verardi
tenía diecinueve años cuando su cuerpo fue encontrado debajo de un puente entre Siano y Catanzaro, dos pequeñas poblaciones italianas. Llevaba solamente su ropa interior y el resto de sus vestiduras estaba desparramado cerca de él. Esto ocurrió el 13 de febrero de 1936, y las autoridades de Siano dedeclararon que Giuseppe se había suicidado. Esta declaración fue recibida con escepticismo por los amigos y la familia del muchacho, que no podían creer que una caída desde diez metros de altura explicase las lesiones del joven.
La muerte de Giuseppe pasó a la Historia el 5 de enero de 1939, cuando tuvo lugar un extraño drama en el pueblo. La primera actriz del drama fue
María Talarico, de diecisiete años, que nunca había conocido a Giuseppe ni a su familia. Estaba cruzando el puente con su abuela cuando sufrió un extraño ataque, cayó de rodillas y empezó a delirar. Con ayuda de su abuela y un amable transeúnte, fue llevada de nuevo a casa. Pero cuando se recobró del ataque ya no era María. Una extraña voz masculina brotó de su garganta, diciendo que era Giuseppe Verardi en persona.
El inquieto fantasma de Giuseppe controló enteramente a María e incluso escribió una carta a su madre, con su propia caligrafía. Aquella misma noche, el ente obligó a María a realizar una curiosa pantomima, en la que «él» revivió su última noche en Siano. El espíritu simuló estar bebiendo y jugando a las cartas, como había hecho Giuseppe la noche de su muerte. El ente bebió grandes cantidades de vino, siendo así que Marta nunca bebía más de un vaso en las comidas. Entonces empezó a representar una lucha con sus compañeros jugadores, que presumiblemente había tenido lugar en el pueblo.
La madre de Giuseppe visitó a María el día siguiente, y el ente que la poseía la reconoció inmediatamente y describió las heridas que se
habían encontrado en su cuerpo. También nombró a sus asesinos, aunque pocos de ellos vivían aún en Siano. La señora Verardi volvió a su casa y rezó para que el espíritu de su hijo
abandonase a María. Aquel día, más tarde, María se dirigió al puente fatídico, estando todavía poseída por el joven asesinado. Entonces se quitó el vestido y se tumbó debajo del puente en la misma posición en que había sido encontrado el cuerpo de Giuseppe. A los pocos minutos, María se despertó sin recordar nada de lo que
había sucedido.
La vuelta del espíritu de Giuseppe Verardi fue muy comentada por la Prensa en 1939.
Ernesto Bozzano, a la sazón probablemente el principal investigador
metapsíquico de Italia, estudió el caso y publicó un informe sobre el suceso en 1940.
l
Conde Louis Harmon fue sobre todo conocido por su nombre artístico de
Cheiro. Celebrado clarividente y quiromántico, era muy apreciado por la realeza y otros personajes de principios de siglo por sus predicciones sorprendentemente acertadas.
Por ejemplo, en 1905, en el curso de una reunión con el polémico
Monje Loco de Rusia, Cheiro anunció a Rasputín la suerte que le esperaba.
-Preveo para usted un violento final dentro del palacio -dijo-. Será amenazado por el veneno, el cuchillo y las balas. Por último, veo las aguas heladas del Neva cerrándose sobre usted.
La carrera subsiguiente, y con altibajos, de Rasputín como gofa espiritual del zar
Nicolás II y su familia le ganó, ciertamente muchos enemigos en la corte de Rusia. Sin embargo, no receló cuando el príncipe
Félix Yusupov le invitó a su palacio a cenar la noche del 29 de diciembre de 1916, prometiéndole una cita con una dama de la corte que deseaba conocerle. Rehusando el vino y el té, Rasputín comió en cambio trozos de un pastel que el príncipe había envenenado con cianuro. Yusupov se sorprendió al ver que el monje consumía varios pedazos sin que surtiesen efecto.
El príncipe sacó entonces una pistola y disparó contra Rasputín por la espalda. Mientras se inclinaba sobre el cuerpo caído, Rasputín abrió los ojos, y siguió una desesperada lucha. Otros conspiradores vinieron en ayuda del príncipe, y uno de ellos, llamado
Purishkevich metió otras dos balas en el cuerpo de Rasputín. Entonces golpeó Yusupov al «monje» caído con una barra de acero.
El príncipe y sus ayudantes ataron los brazos de Rasputín y llevaron al Neva el cuerpo al parecer sin vida. Haciendo un agujero en el hielo, empujaron su cuerpo dentro el río, pero Rasputín revivió de nuevo. Su última acción fue hacer la señal de la Cruz con una mano. Después se hundió en las heladas aguas, cumpliéndose así la profecía de Cheiro y otra que él mismo había hecho.
Antes de su asesinato, Rasputín había advertido a la familia real:
-Si soy asesinado por asesinos vulgares, no tendréis nada que temer. Pero si soy asesinado por nobles y éstos vierten mi sangre, sus manos permanecerán manchadas. Los hermanos matarán a los hermanos y ya no habrá nobles en el país.
Antes de un año, los bolcheviques desencadenaron la Revolución Rusa. El 16 de julio de 1917, el zar y su familia fueron asesinados en Ekaterinburg. Y los nobles consideraron que permanecer en Rusia era demasiado peligroso para su salud.
ntes de la medicina de comienzos del siglo XX, los médicos empleaban con frecuencia sanguijuelas para tratar enfermedades. Sólo en la actualidad, los médicos modernos se han percatado de que los chupadores de sangre pueden llegar a ser médicamente valiosos.
En efecto, el zoólogo
Roy Sawyer afirma que las secreciones de las sanguijuelas pueden ser, respecto de las enfermedades relacionadas con el corazón, lo que es la penicilina para las enfermedades infecciosas. Ya están siendo utilizadas por los cirujanos plásticos para restaurar una circulación saludable en pacientes con injertos de piel y miembros vueltos a unir. Dos poderosas enzimas de la
saliva de la sanguijuela disuelven los coágulos sanguíneos, y también pueden curar el glaucoma atacando y destruyendo la formación de tejido gelatinoso detrás del ojo, que es lo que causa la enfermedad.
Las sanguijuelas también ayudan a los investigadores a aprender más cosas acerca del mal de Parkinson. Los médicos del siglo XIX y otros practicantes de actividades médicas tal vez adivinasen, en realidad, las posibilidades benéficas de las sanguijuelas, aunque no comprendiesen por completo cómo afectaban al cuerpo humano.
odos los que estudian los fenómenos paranormales saben que la
percepción extrasensorial no se limita a la distancia. Numerosas investigaciones han demostrado que el sujeto puede viajar entre dos habitaciones con la misma facilidad que a las antípodas. Pero todavía es más sorprendente la capacidad de la percepción extrasensorial de trascender la propia estructura del tiempo. Algunos estudios realizados en el
«Mundelein College» de Chicago en 1978 demostraron ciertamente este hecho misterioso.
El investigador encargado del programa era John Bisaha, interesado desde hacía mucho tiempo en la
visión remota, durante la cual trata el sujeto de «ver» lo que ocurre a kilómetros de distancia. El procedimiento experimental es muy sencillo. El sujeto se sienta simplemente con el experimentador mientras una persona (llamada experimentador saliente) se dirige en coche a algún lugar próximo o incluso situado a kilómetros de aquel donde está siendo probado el sujeto. Entonces se pide a éste que establezca contacto, o vea, al experimentador saliente y describa el sitio donde se encuentra. Bisaha empleaba este procedimiento, pero añadiendo un elemento significativo. Pedía al sujeto que describiese el lugar que visitaría el día siguiente el experimentador saliente.
Para la parte más importante de estas pruebas severamente controladas, Bisaha propuso que su principal sujeto describiese sus próximos viajes por Europa oriental. Durante cinco días consecutivos,
Brenda Dunne -de nuevo en Chicago- trató de ver lo que visitaría Bisaha veinticuatro horas más tarde. En ningún momento estuvieron en contacto los dos participantes durante el experimento.
Los resultados fueron realmente notables. Cuando la expedición turística llevó a Bisaha a un restaurante circular construido sobre unos pilares en el Danubio, Brenda Dunne le había visto ya acerca del agua... una gran extensión de agua». También había visto
líneas verticales como postes... y una forma circular como un tiovivo». Éxitos similares se registraron también en días sucesivos.
Cuando el investigador regresó a los Estados Unidos, tomó las actas de las cinco sesiones y las entregó a un juez imparcial, al que se facilitaron también fotografías de las ciudades visitadas. Su misión era relacionar cada uno de los informes que había dado Dunne con la fotografía correcta... y no tuvo ninguna dificultad en hacerlo.
lex Tanous estaba siendo entrevistado por
Lee Speigel, en el programa Fenómenos inexplicados de la
«NBC». Los dos estaban sentados en las oficinas de la
«American Society for Psychical Research», domiciliada en la Calle 73 de la ciudad de Nueva York, frente a los
«Dakota Apartments».
Speigel pidió upa predicción que fuese de especial interés para los radioyentes de la emisora, entusiastas del rock de dieciocho a treinta y cuatro años.
-Lo que voy a predecir -dijo Tanous- es que un famoso astro del rock sufrirá una muerte prematura, y esto puede ocurrir desde este momento en adelante. Digo una muerte prematura porque hay en ella algo raro, pero afectará a la conciencia de muchas personas debido a su fama.
Sin mencionar ningún nombre, añadió que el astro podía haber nacido en el extranjero pero vivía en los Estados Unidos.
El programa fue radiado el 8 de septiembre de 1980. Tres meses más tarde, el astro del rock
John Lennon, nacido en Inglaterra y residente en la ciudad de Nueva York, fue
asesinado a tiros delante de los «Dakota Apartments», visibles a través de la ventana del despacho donde Alex Tanous había previsto el trágico acontecimiento.
n todo el mundo ha habido personas que han observado y tomado en serio las visiones de los que estaban próximos a morir. Durante la Segunda Guerra Mundial se llevaron registros complementarios, al menos en un hospital de campaña de la URSS, referentes a soldados gravemente heridos que habían sido literalmente devueltos a la vida desde las puertas de la muerte.
Según un estudio de numerosos casos concernientes a los que habían
regresados de muy cerca del «otro lado», la mayoría de los individuos tenían una rápida visión de naturaleza religiosa y según sus creencias individuales. Entre los grupos principales, los católicos ortodoxos tenían visiones de antiguos santos y oían himnos, los musulmanes se encontraban en la orilla de un paraíso verde y prometedor, mientras que los comunistas acérrimos no recordaban nada. Muchas personas recordaban también haber visto miembros de la familia que
habían muerto.
El caso de Thomas Edison es particularmente interesante, ya
que, como científico, cabía esperar que refiriese su última impresión con cierta objetividad. Pareció que estaba en coma. De pronto, se levantó y dijo, en tono claro pero como extrañado: «Estoy sorprendido. Lo de allá arriba es muy
hermoso». No hizo más comentarios sobre lo que habla visto, y murió poco después.
Voltaire, el famoso filósofo francés y critico de la Iglesia establecida, yacía medio en coma y se estaba muriendo. Durante su
productiva y contenciosa vida, sus enemigos le habían amenazado frecuentemente con que recibirla el justo castigo después de la muerte, presumiblemente en el infierno. Momentos antes de morir, los leños que ardían a fuego lento en la chimenea de su habitación estallaron en fuertes llamas. Él miró hacia arriba y, con su acostumbrado ingenio, dijo a sus amigos: «Quoi! Les flammes dèjá? (¿Qué? ¿Las llamas ya?).»