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INDICE DE CONTENIDOS LETRA E

001   ¿El Learjet con destino a Yeddah?
002   ¿Existe todavía el Holandés Errante?
003   El cordero con dientes de oro
004   El «Porsche» de James Dean
005   El abandono del Mary Celeste
006   El abogado que presentó muy bien su causa
007   El abobinable hombre de las nieves en una foto
008   El absorbedor de fuego
009   El alfiler de corbata con una perla 
010   El anillo desaparecido 
011   El aroma de violetas
012   El ataúd autopropulsado
013   El banshee del Condado de Monaghan
014   El barco con mente propia
015   El bigfoot de Nueva Jersey
016   El borracho que no quería morir
017   El brujo asesinado con una horca
018   El calor del cuerpo del yogui
019   El caso de Renata
020   El caso de Trans-en-Provence
021   El caso Thompson-Gifford
022   El castillo del amor no correspondido
023   El científico que conocía el último secreto
024   El coche fatal del archiduque
025   El concursante ganador
026   El cuerpo incorrupto de Santa Bernadette
027   El delfín salvador
028   El demonio de Dover
029   El descubrimiento de animales «no existentes»
030   El día en que el sol salió dos veces
031   El día en que Montreal permaneció sin luz solar
032   El doble de Napoleón
033   El efecto Ganzfield
034   El enigma de la esfinge
035   El espíritu diabólico del padre de la posesa
036   El espíritu imaginario
037   El espíritu que guía al Polo Sur
038   El experimento Filadelfia
039   El fantasma de la monja de Borley
040   El fantasma de las fuentes
041   El fantasma de Washington Irving
042   El fantasma del Great Eastern
043   El fantasma lanzador de piedras de Tucson 
044   El fantasma sin cabeza 
045   El fantasma vestía de azul
046   El faquir flotante
047   El faraón y los alienígenas
048   El financiero desaparecido y la paciente esposa
049   El funesto destino de Seaforth
050   El gran hacedor de fantasmas
051   El hombre «Bardin Booger»
052   El hombre azul de Studhan Common
053   El hombre con la máscara de terciopelo negro
054   El hombre de la mente fotográfica
055   El hombre que disparó contra un viajero de un OVNI
056   El hombre que fue testigo de su propio funeral
057   El hombre que no quería morir ahorcado
058   El hombre que no se dejaba ahorcar
059   El hombre-bestia del estado de Washington
060   El hotel del suicida
061   El huevo de Levelland
062   El humanoide volante
063   El idioma de la huida
064   El juez desaparecido
065   El lago desaparecido
066   El largo viaje a casa
067   El lazo que une a los hermanos
068   El lúgubre retuécano de Qin Shi-Huang-Di
069   El mamut de los ranúnculos
070   El marinero perdido
071   El meteoro en Forest Hill
072   El minero conservado
073   El misterio de los zahoríes
074   El misterio de Martin Bormann
075   El misterio de Mitchell Flat
076   El misterio del castillo de Cawdor
077   El misterio del joyita 
078   El misterioso asesinato en una habitación cerrada 
079   El misterioso calendario maya
080   El misterioso misil de Lakewood, California
081   El monje misterioso
082   El monstruo de Gloucester
083   El monstruo de Loch Morar
084   El monstruo de los arbustos del Lago Ness
085   El monstruo del lago de la Columbia británica
086   El muchacho venido de ninguna parte
087   El niño gacela del Sáhara español
088   El número fatal: 191
089   El obispo y el asesinato del archiduque
090   El ojo del dios
091   El OVNI de Chasepeake
092   El OVNI de Florida
093   El OVNI de Nueva Zelanda
094   El pararrayos humano
095   El pequeño pueblo de Betsaida
096   El planeta de Belén
097   El planeta desconocido
098   El poder de la oración
099   El poltergeist de Annemarie
100   El poltergeist personal de Matthew Manning
101   El pozo del dinero
102   El profeta viajero y el terremoto de Glasgow
103   El quimono maldito
104   El rayo cae más de una vez en el mismo sitio
105   El regimiento desaparecido
106   El reloj que se detuvo con la muerte
107   El residente cerebro
108   El retiro de una langosta monstruosa
109   El retorno del extinto tigre de Tasmania
110   El Rey del Mundo
111   El ri de Nueva Guinea 
112   El sacerdote de Bel 
113   El saludo fatal
114   El segundo testamento de James Chaffin
115   El sepultero indestructible
116   El soplete humano
117   El sueño del joven Dante
118   El sueño precognitivo de Lincoln
119   El televisor encantado
120   El verdadero Drácula
121   El viajero japonés
122   El visitante nocturno
123   El vuelo «JAL 1628»
124   El vuelo hacia ninguna parte
125   El yowie de Australia
126   El zar eremita
127   El zombi en los campos 
128   Electroósmosis 
129   Emisión eléctrica del cerebro
130   Empalados
131   En tren hacia ninguna parte
132   Encuentro cercano de las amistosas líneas aéreas
133   Encuentros soñados con almas posmortales
134   Enfermedad de las muñecas
135   Esponjas mutantes
136   Esvástica celestial
137   Exorcismo del demonio de Loch Ness
138   Experiencias del infierno de los casi muertos
139   Experiencias extracorpóreas
140   Extraterrestres cautivos

na serie de observaciones realizadas en la pequeña población de Levelland, del Mango de Sartén de Texas, en la noche del 2 de noviembre de 1957, constituye uno de los casos más interesantes en los anales de los OVNIs.

El primero en informar fue un «aterrorizado» trabajador agrícola llamado Pedro Saucedo. Saucedo y un amigo viajaban por la carretera 116, cuando, a seis kilómetros al oeste de Levelland y a eso de las 10:30 de la noche, brilló un «relámpago» a un lado de aquélla.

-No le hicimos mucho caso -dijo más tarde Saucedo-, pero entonces se elevó en el campo y avanzó en nuestra dirección, adquiriendo velocidad. Cuando se acercó más, las luces de mi camíón se apagaron y el motor se paró. Salté y me tumbé en el suelo y aquella cosa pasó directamente por encima del camión con un fuerte ruido y levantando una ráfaga de viento. Sonó como un trueno y el camión se bamboleó con aquella ráfaga. Sentí mucho calor.

Lo que Saucedo llamó «aquella cosa» era un objeto en forma de torpedo y aproximadamente de setenta metros de largo. El policía A. J. Fowler, que respondió a su llamada, pensó que Saucedo estaba borracho y no le prestó atención. Pero menos de una hora más tarde, «aquella cosa» volvió. Esta vez fue Jim Wheeler quien dio la información. También él había estado en la carretera 116 cuando se encontró con que un OVNI de setenta metros de largo y forma de huevo le cerraba el camino. Al acercarse Wheeler al objeto, se apagaron los faros y se paró el motor de su vehículo.

Antes del mediodía, otros cinco motoristas en las inmediaciones de Levelland informarían de una experiencia parecida: un gran objeto resplandeciente y en forma de huevo posado en la carretera o cerca de ella, y un fallo en el sistema eléctrico de sus vehículos, que volvieron a la normalidad al alejarse el OVNI.

Lo más sorprendente de las legendarias observaciones de Levelland es que el «Project Blue Book» de la Air Force, después de un examen superficial, «resolvió» el asunto, ¡atribuyendo el fenómeno a rayos globulares!.

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proximadamente a las 20:30 horas del 12 de julio de 1977, Adrián de Olmos Ordóñez, de cuarenta y dos años, estaba descansando en el balcón de su casa de Quebradillas, Puerto Rico, donde vio que algo se arrastraba por debajo de una valla de alambre espinoso de una casa de campo no muy lejana. A la luz del crepúsculo pudo ver Olmos que era una figura pequeña, aparentemente un niño.

Sin embargo, al observarle más atentamente, vio que no era en absoluto un niño normal. La criatura llevaba una vestidura verde y un casco metálico, del que salía una antena «con una luz o llama brillante en la punta.»

De Olmos pidió a su hija Irasema que le trajese un lápiz y papel para poder dibujar aquella figura mientras la observaba. Como explicó más tarde al ufólogo puertorriqueño Sebastián Roziou Lamarche, «le dije que encendiese la luz del cuarto de estar, pero se equivocó y encendió la del balcón, y la criatura se espantó y huyó.»

«En el momento en que se apagó la luz del balcón, vi que la criatura retrocedía hacia la valla de alambre espinoso. Pasó por debajo y se detuvo -explicó-. Se llevó las manos a la parte de delante de su cinturón y, entonces, una cosa que tenía sobre la espalda, parecida a una mochila, se encendió y emitió un ruido semejante al de un taladro eléctrico. Y entonces se elevó en el aire y se dirigió hacia los árboles.»

En aquel momento, la hija del testigo, su esposa y dos hijos salieron de la casa y vieron las luces del aparato que llevaba en la espalda aquel ser que volaba en el aire.

Durante los diez minutos siguientes, observaron las luces que se movían de un árbol a otro, descendiendo a veces brevemente al nivel del suelo. Mientras tanto, se reunieron con ellos varios vecinos que vieron también el extraño espectáculo. En definitiva, un segundo grupo de luces, presumiblemente de un segundo humanoide, se unió al primero, tal vez, pensó De Olmos, para ayudar a su compañero, porque «el aparato de la espalda de la criatura no funcionaba como era debido.»

Pronto se apagaron las luces, dejando solamente una serie de personas muy asustadas, que no perdieron tiempo en notificar el incidente a la policía. Esta realizó una investigación a fondo y lo propio hizo el conocido ufólogo puertorriqueño Roziuo Lamarche. En un informe sobre su investigación, publicado a la Flying Saucer Review británica, Lamarche escribió: «En el curso de nuestras pesquisas, comprobamos que el señor Adrián es un hombre serio, respetado y muy trabajador, tenido en alta consideración por todos sus vecinos. Es un hombre de negocios, dedicado a la distribución de forrajes en toda la zona noroccidental de la isla. Nunca se había interesado en absoluto en el fenómeno OVNI, ni en temas parecidos. Pero nos dijo: "Ahora creo en estas cosas."»
 
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urante la guerra civil de Estados Unidos, un pequeño número de nativos suizos fueron soldados en el Ejército de la Unión. Cuando fueron capturados por los soldados de la Confederación sudista, los soldados suizos de la Unión fueron transportados en tren a un campo de prisioneros de Salisbury, Carolina del Norte. Bajo la guardia de un chico de diecisiete años, llamado Beverley Tucker, los prisioneros planearon la huida, hablando en su idioma nativo para evitar que los detectaran.

Cuando el tren se detuvo en una estación, camino de Salisbury, los prisioneros echaron a correr. Pero, ante su sorpresa, un regimiento confederado los rodeó, con las bayonetas caladas. Por desgracia para los suizos, Tucker hablaba su lengua, por haber ido a la escuela en la misma región de Suiza donde los prisioneros habían nacido y se habían educado.

e 1790 a 1801, John Lansing fue juez del Tribunal Supremo del Estado de Nueva York, y nombrado presidente del mismo en 1798. Veterano de la Revolución Americana, había ocupado una plaza de legislador y también fue alcalde de Albany, así como magistrado del Estado. En 1894, Lansing se jubiló y se mantuvo ocupado con tareas de consultor comercial en el Columbia College, de Nueva York.

El 12 de diciembre de 1829, Lansing se encontraba hospedado en un hotel de Manhattan, tras una reunión con funcionarios del Columbia College. Aquella noche, después de escribir unas cartas, salió a echarlas al correo. Aquel hombre de Estado de setenta y cinco años no fue visto de nuevo ni se oyó nada acerca de él, a pesar de una búsqueda intensiva.
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n pequeño lago ha anidado en las Dolomitas italianas durante centenares de años. Sin embargo, en julio de 1980, aquel calmado y pacífico cuerpo de agua se desvaneció en el aire poco denso, sin dejar atrás más que barro y unos cuantos peces. En un momento dado, la gente había estado pescando y bañándose en el lago. Y al momento siguiente, una gran espiral de agua se alzó en el centro del lago y continuó elevándose hasta que el lago hubo desaparecido por completo. Los ingenieros hidráulicos y los geólogos no han sido capaces de explicar este fenómeno.

anto si la habilidad de los animales para encontrar su casa procede de un sentido superior de orientación como si se debe a un sexto sentido desconocido por la ciencia, esta capacidad en los perros ha sorprendido continuamente a sus mejores amigos. Al menos en tres casos comprobados, los perros han viajado miles de kilómetros, y en muchas ocasiones han encontrado su camino en distancias más cortas.

El perro de Doug Simpson, Nick, por ejemplo, desapareció durante un viaje que realizaron juntos, haciendo camping, en la zona meridional de Arizona, en noviembre de 1979. Simpson pasó dos semanas buscando frenéticamente al perro pastor alemán, pero no lo encontró y volvió a su casa, en Pennsylvania. Cuatro meses más tarde, con heridas todavía sangrantes y desgarrones en la piel, Nick se presentó en la casa de los padres de Simpson, en Selah, Washington. Por lo visto, el perro había cruzado el desierto de Arizona, el Gran Cañón, las traidoras Montañas Rocosas, ríos helados, montes cubiertos de nieve e innumerables carreteras. Cuando llegó al paseo donde estaba aparcado el viejo coche de Simpson, se derrumbó, agotado. La madre de Simpson encontró al perro, que recibió su premio cuando vino su dueño para llevárselo a casa.

Un año más tarde, Jessie, otro perro pastor, vivía en su nueva casa en Aspen, Colorado, donde se encontró cuando su amo, Dexter Gardiner, se trasladó allí desde East Greenwich, Rhode Island. El resto de la familia Gardiner se había quedado allí, lo mismo que el perro de la casa contigua. Jessie, sintiéndose por lo visto abandonado, salió de Aspen y se presentó en la casa de los Gardiner seis meses más tarde, para encontrarse con que sus seres queridos se habían ido de veraneo. Después de una breve estancia en la perrera, fue adoptado por Mrs. Linda Babcock, pero de nuevo marchó hacia su antiguo hogar, que esta vez no estaba tan lejos. Ahora encontró allí a los Gardiner, que le recibieron de buen grado, aunque sorprendidos por su súbita aparición. Una investigación sobre el largo viaje de Jessie, condujo en definitiva a los Gardiner hasta Mrs. Babcock, quien, después de amistosas negociaciones, acabó quedándose con el perro.

Pero el viaje más largo que se conoce para volver a casa fue realizado, en 1923, por Bobbie, un collie que pertenecía a una familia en Walcott, Indiana. Pero seis meses más tarde, volvió a casa, habiendo recorrido una distancia de más de 3.500 kilómetros. Los detalles del viaje del perro fueron más tarde dados por las familias que habían cuidado de él en el camino, que había discurrido a través de Illinois, Iowa, Nebraska, Colorado, Wyoming e Idaho. Bobbie había cruzado las Montañas Rocosas en pleno invierno.
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eorge y Hart Northey fueron excepcionalmente íntimos durante su infancia y nunca estuvieron separados durante un tiempo demasiado prolongado. Pero cuando George, el mayor de los dos hermanos, se alistó en la Marina, Hart se quedó en su hogar de St. Eglos, Cornualles, Inglaterra, donde se dedicó al negocio familiar.

Una noche, en febrero de 1840, mientras el barco se hallaba anclado en el puerto de St. Helena, George tuvo un sueño extraño y perturbador. En él, de forma vívida se vio a sí mismo al lado de su hermano, trabajando en el mercado de Trebodwina, una ciudad no muy lejos de St. Eglos. Cada detalle, cada acción, fue tan precisa y clara, que George creyó que había viajado kilómetros y kilómetros y que se encontraba en realidad junto a su hermano. Sin embargo, no pudo comunicarse con Hart en el sueño; sólo acompañarle y observarle. 

El sueño de George comenzó con Hart viajando de vuelta a casa con los pedidos del día. Cuando se acercaba al pueblo de Polkerrow, se le aproximaron dos hombres, conocidos por George como notorios cazadores furtivos. Mientras el impotente George alzaba la vista, los dos malhechores robaron a Hart a punta de pistola y luego dispararon mortalmente contra él. Soltando el caballo de Hart, arrastraron el cadáver hasta una cercana corriente de agua. Luego los asesinos eliminaron todas las manchas de sangre en la carretera y ocultaron la pistola en el techo de paja de una choza vacía. Al amanecer, George quedó tan atemorizado que, al día siguiente, al emprender el viaje de regreso a casa desde St. Helena, le atormentaba el que su sueño hubiese sido algo más que una fantasía nocturna.

Mientras tanto, en St. Eglos, la gente del pueblo se hallaba conmocionada por el asesinato de Hart Northey, cuyo cadáver fue descubierto en el riachuelo hasta donde le arrastraron desde la carretera. Dos hermanos llamados Hightwood eran los principales sospechosos. Aunque en un registro en su casa se descubrió ropa con  manchas de sangre, las autoridades fueron incapaces de localizar el arma que había matado a Hart. Incluso así, el sentir público era tan fuerte en contra de los Hightwood, que los dos hombres fueron juzgados y condenados a muerte.

George llegó a St. Eglos poco antes de la prevista ejecución de los Hightwood. Tras enterarse de que sus miedos habían sido fundados, el hermano superviviente estaba deseoso de vengar la muerte de Hart. Acudió a la policía y les contó dónde encontrarían el arma asesina. Los desconcertados policías hallaron la pistola exactamente donde George explicó que estaría. Al preguntarle cómo conocía su paradero, George replicó:

-Vi en un sueño ese horrible crimen.
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a gran Muralla de China, construida hace dos mil años, es el objeto individual más grande de la Tierra y es también la única obra hecha por el hombre visible desde el espacio, tal y como señalaron los primeros astronautas.

Con más de 3.500 km de longitud, la Muralla representó un enorme coste en vidas humanas. Pero el malgastar vidas no fue algo que preocupase demasiado al emperador Qin Shi-Huang-Di, cuyo propósito consistía en fortalecer las fronteras del Norte de China. Por orden del emperador, esclavos, prisioneros, campesinos, soldados y, como gesto del desprecio del emperador hacia cualquier conocimiento que pudiera estar en su contra, un gran número de eruditos e historiadores, trabajaron y murieron construyendo la Muralla. A medida que aumentaba el peaje de muertes, se fue pasando una pavorosa profecía a lo largo de la Muralla: 10.000 personas serían enterradas en la Muralla antes de que se acabara.

Cuando el emperador se enteró de aquella profecía, dijo:

-Haremos cumplir al pie de la letra la profecía.

Y añadió que todo el mundo debía dejar de preocuparse y ponerse a trabajar lo más duro posible.

Encontró a un hombre llamado Wan cuyo nombre significaba «diez mil» y lo hizo enterrar dentro de la «Muralla de las diez mil millas», o como se llama en chino, Wan-li Chang-Ching. De este modo, la denominación de la Muralla aún contiene el nombre de Wan, así como el esqueleto de Wan junto con los estimados diez veces diez mil otros esqueletos.
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arece que los mamuts desaparecieron de la faz de la Tierra hace unos diez mil años, víctimas del cambio de clima ocasionado por la última Edad del Hielo y por las crecientes bandas de cazadores aborígenes que los mataban por su carne, sus colmillos y su piel. Desde comienzos de este siglo, literalmente cientos de sus restos congelados han sido encontrados en las frías tundras de Alaska, Canadá y la Siberia soviética.

Al menos uno de estos hallazgos, en la ribera del río Beresovka, Siberia, amenaza con desmentir la teoría convencional de cómo se extinguieron los mamuts. En posición medio de rodillas y medio de pie, el mamut de Beresovka se hallaba en un estado de conservación casi total. Tan bien congelada estaba su carne que los científicos investigadores se dieron en realidad un banquete con las ijadas del animal. Sin embargo, el hecho más sorprendente fue que se descubrieron ranúnculos en su boca.

Una congelación lenta habría producido cristales de hielo y, en consecuencia, la putrefacción de la carne al deshelarse. Pero el mamut de Beresovka estaba lo bastante conservado para ser comestible sin efectos perniciosos. La temperatura necesaria para conseguir una congelación tan instantánea se calculó en 150 grados Fahrenheit bajo cero, nunca alcanzados en el frigorífico natural del próximo Ártico.

¿Qué pudo producir un tan catastrófico descenso de la temperatura del aire circundante? A falta de un invierno nuclear producido por bombas atómicas, debemos buscar una explicación alternativa. Los incendios forestales y las erupciones volcánicas lanzan también a la atmósfera grandes cantidades de calor y de escombros que nublan el cielo, según han demostrado recientes estudios.

Una teoría sugiere que un terrible terremoto, el más fuerte que se haya producido jamás en la Tierra, desgarró el mundo hace diez mil años. Al producirse a lo largo de la unión de dos placas tectónicas, el temblor ocasionó una enorme expulsión de lava y de gases volcánicos. Estos gases se elevaron a gran altura en la atmósfera y se movieron hacia los polos. Supercongelados, volvieron a caer hacia tierra, perdiendo incluso más calor ambiental en su rápido descenso. Por último pasaron a través del aire más caliente inferior, congelando instantáneamente al mamut de Beresovka y a otros de su clase mientras estaban comiendo flores.
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   El marinero perdido      Volver a Índice  

uando el The Times de Londres patrocinó una competición de barcos alrededor del mundo, programada para comenzar el 31 de octubre de 1968, Donald Crowhurst pensó que la publicidad, por no mencionar el premio en metálico, sería lo ideal para proporcionar a su negocio en baja una buena inyección. Por lo tanto, el empresario de electrónica marina entró en la carrera con su recién construido Teignmouth Electron. Sin embargo, al cabo de dos semanas de viaje, decidió rezagarse en el Atlántico Sur y falsificar sus libros de a bordo. Después, cuando resultó aparente que sólo el Teignmouth Electron y otro navío seguían en la competición, Crowhurst decidió que su única alternativa era dejar que ganase el otro barco. Pero el 21 de mayo de 1969, su único rival se hundió cerca de las Azores.

Destrozado ante el hecho de que la fama que rodearía su victoria revelaría su fraude, Crowhurst pareció volverse loco, como se evidencia por las cada vez más incoherentes e irregulares entradas en el Diario de a bordo y en los mensajes por radio, que cesaron el 30 de junio. Cuando se encontró al Teignmouth Electron a la deriva, el 11 de julio, Crowhurst no se encontraba a bordo. Una teoría sugiere que se arrojó al agua para no tener que enfrentarse a su «pecado de ocultación» como llamaba a su Diario de a bordo.
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