l capitán
William Nash y su copiloto, William Fortenberry, realizaban un vuelo de rutina de Nueva York a Miami en un
«DC-4» de la Pan American, a eso de las ocho de la noche del 14 de julio de 1952. El cielo estaba despejado y la visibilidad era ilimitada, una noche perfecta para volar a una altura de 2.500 m.
Luego, cerca de Norfolk, Virginia, Nash y Fortenberry se percataron de la presencia de una mágica claridad no muy lejana. Se hizo pronto aparente que la luz emanaba de seis objetos de un rojo intenso, cada uno de ellos de unos 30 m de diámetro, y que volaban en formación.
Su forma quedaba claramente delineada y era, evidentemente, circular -según declaró Nash-. Los bordes estaban muy bien definidos y no eran en absoluto fosforescentes o difuminados.
Mientras volaban a unos 600 m por encima de la bahía de Chesapeake, los seis discos fueron alcanzados por otros dos. Y cuando casi se encontraban alineados debajo del
«DC-4», las luces se fueron apagando con lentitud y el aparato se ladeó.
El equipo de vuelo del «DC-4» radió un informe para ser recibido por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y a la mañana siguiente les dijeron que, por lo menos, otros siete grupos en el área habían informado acerca de los mismos discos relucientes. Pero, tras comprobar las posiciones de todos los aviones militares y civiles presentes en aquel momento en las proximidades, la Fuerza Aérea no pudo explicar qué hacían allí aquellos ovnis. El caso aún sigue en los archivos de la Fuerza Aérea, clasificado, oficialmente, como «inexplicable».
lgunas de las fotos más espectaculares de ovnis jamás vistas, fueron publicadas en el
Gulf Breeze Sentinel, de Florida, en 1987. Las fotos, tomadas por un hombre de negocios local, representaban a un ovni achaparrado, con portillas y forma de tetera. Según el fotógrafo, el cual pidió que no se publicara su nombre, un rayo de luz azul que procedía del aparato le levantó un metro en el aire mientras tomaba las fotos.
Aunque la historia parece increíble, muy pronto se demostró que el primer fotógrafo no estaba solo. Un mes después de la publicación de las fotos, otro grupo de fotografías similares aparecieron en la edición vespertina del
Sentinel. Habían sido tomadas por un lector anónimo que corroboró el relato. Y lo que es más, en los días y semanas que siguieron, más de un centenar de lectores del
Sentinel escribieron para decir que ellos también habían visto aquel extraño ovni.
Walt Andrus, director de la «Mutual Ufo Network», en Seguin, Texas, llegó asimismo a enterarse del caso. Decidió evaluarlo y acudió personalmente al Gulf Breeze:
-Había esperado alguna clase de fraude, pero ahora no sé qué pensar -manifestó Andrus-. Esas fotos son las mejores que he visto durante treinta años de investigaciones.
El físico de rayos láser Bruce Maccabbee, de Silver Spring, Maryland, también se muestra de acuerdo:
-Si se trata de un fraude -ha explicado-, es el más sofisticado que jamás haya visto.
as películas y fotografías de
OVNIs son relativamente raras. Y las que resisten al escrutinio lo son todavía más. Pero las mejores y más profundas analizadas imágenes de
OVNIs fueron tomadas por los operarios de una red de TV australiana en la noche
del 30 de diciembre de 1978, cerca de Kaikoura, Nueva Zelanda. Repetidamente se había informado de la presencia de
OVNIs durante las semanas anteriores, principalmente en la zona de Cook Straight, que separa las islas neocelandesas del norte y del sur. Oliéndose un buen artículo, el reportero
Quentin Fogarty y el cámara David Crockett volaron a Wellington. Desde allí, tomaron el avión
Argosy, pilotado por el capitán Bill Startup y con rumbo a Christchurch, en el sur de las dos islas más grandes de Nueva Zelanda. Acompañaban también a la tripulación el copiloto
Bob Guard y la técnico de sonido Ngaire Crockett, esposa de David.
Fogarty y Crockett estaban filmando material de introducción desde el avión, antes de aterrizar, cuando la cabina del piloto se animó. Startup y Guard descubrieron varios
OVNIs y se pusieron en contacto con el control de tráfico aéreo de Wellington. Wellington, a su vez, confirmó la visión por radar. Cuando Fogarty llegó a la cabina del piloto, vio cinco luces pulsátiles, que variaban desde un punto diminuto hasta lo que parecía un gran globo lleno de luz.
En este momento, Wellington informó al avión de que «tienen un objetivo en formación con ustedes». Startup hizo dar al Argosy una vuelta de 360 grados, pero nada pudieron ver hasta que apagó las luces de navegación. Entonces pudieron todos distinguir una luz sola y brillante cerniéndose en el cielo nocturno. Crockett cambió de asiento con Guard, sin que su cámara de TV dejase de funcionar un solo instante. En el vuelo de regreso de Christchurch, vieron más
OVNIs.
La película de las «Luces de Kaikoura» es probablemente la prueba fotográfica más analizada en la historia de los
OVNIs. Aun así, los resultados no son concluyentes. Varias posibles fuentes de luz, como los planetas Venus y Júpiter, o barcas de pesca brillantemente iluminadas sobre la superficie del Océano pueden ser eliminadas como candidatas. Pero probablemente nunca se sabrá lo que muestra la cinta, salvo que retrata claramente un objeto volante no identificado.