A B C D E F G H I J K L LL M
N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z

- IR A MENÚ PRINCIPAL DE MUNDO PARANORMAL -

os chinos hace mucho tiempo que han observado que los animales pueden, de alguna manera, percibir un inminente terremoto. Sienten los drásticos cambios en el campo magnético de la Tierra, los precursores de los terremotos, y se ponen nerviosos y asustados y, a menudo, se esconden.

Jim Berkland quedó convencido de la prudencia china del aviso de los terremotos, en parte basado en observaciones de la conducta animal, cuando su propio gato salió huyendo exactamente antes de un terremoto importante. Regresó unos meses después..., exactamente antes de otro seismo. (En Japón, antes de los terremotos, los peces dorados tratan de saltar de sus peceras y, en China, las aves domésticas intentan salir de sus jaulas.)

El geólogo jefe del Condado de Santa Clara, en California, Berkland se encuentra ahora estudiando los anuncios de pérdidas y hallazgos en los tres periódicos principales de California, contando el número de gatos y perros perdidos. Cuando el número de animales domésticos aumenta, ello significa que el Estado puede verse afectado por un terremoto.

Combina el número de animales que aparecen en los anuncios como perdidos, los datos de actividad de géiseres y de las mareas, y la posición del Sol y de la Luna, período en que las condiciones son más favorables para que se produzcan los terremotos. Y lo compara todo para realizar sus predicciones de terremotos, jactándose de haber conseguido un índice del 82% de éxitos.

Para ver más información acerca de este tema: 

as montañas, las selvas y los océanos bien podrían ser el hogar de lagartos gigantes, elefantes pigmeos e incluso de hombres del Neandertal, así como de toda una serie de criaturas aún por descubrir.

El zoólogo Bernard Heuvelmans reunió una lista de más de cien animales misteriosos, documentada con 25.000 referencias, aún no clasificados por los científicos.

Hay indicios de que algunas de las extrañas criaturas no sean sólo mitológicas. Existen huellas de dragones Sasquatch y africanos, fotografías de una serpiente africana gigante y del monstruo del lago Ness y un ejemplar del hombre de Neandertal que fue fusilado hace varias décadas en el Vietnam.

Frank Poirier, antropólogo de la Universidad del Estado de Ohio, está de acuerdo con la posibilidad de que algunos de los animales anormales existan efectivamente. Otros deben de haberse extinguido en la época moderna. Es una tontería, añade, pensar que no puedan haber nuevas especies de animales por descubrir.
Para ver más información acerca de este tema: 

n legendario gigante de un solo ojo, la figura del Cíclope, aparece en mitos de todo el mundo. Pero un hombre que vivía en Mississippi, en una comunidad del interior, tal vez haya sido el primer ser humano verdaderamente con un solo ojo. Su única cuenca, completamente normal en todos los sentidos, se hallaba localizada en el centro de la frente, según el Boston Medical Journal. Durante años, los promotores de espectáculos y circenses persiguieron al hombre, pero éste se negó en redondo a convertirse en un espectáculo público.

Naturalmente, el hombre de Mississippi no es la única persona en el mundo que haya sufrido de semejante anómala situación de los ojos. Por ejemplo, hubo un inglés con cuatro ojos, que podía abrir cada uno de ellos de manera independiente, y mirar en cuatro direcciones diferentes a la vez.

a «Plantación Haw Branch» había sido en un tiempo una finca magnífica, con jardines, cuidados céspedes, fosos sin agua y majestuosas chimeneas que llenaban de gracia la casa solariega de preguerras. Pero, en 1964, tras cincuenta años de abandono, la propiedad había ya caído en un estado de grave incuria. Cuando Gibson McConnaughey heredó «New Branch», ella y su marido Carey se pusieron de inmediato a restaurar la finca a su antiguo esplendor. Y hubo, por lo menos, un antepasado que deseó también regresar a «Haw Branch».

Sin embargo, muy pronto los McConnaughey comenzaron a escuchar ruidos extraños por toda la casa. A veces el aire traía el aroma de naranjas o de rosas, aunque allí no había ni aquella fruta ni aquellas flores. En una ocasión, además, el marido y la mujer vieron a alguien que llevaba una lámpara mientras salía del granero y se aproximaba a la casa; pero, al acercarse más, sólo pudieron ver la lámpara de queroseno agitándose en el aire.

Tres meses después de haberse mudado a «Haw Branch», el matrimonio y sus hijos fueron despertados en mitad de la noche por una mujer que gritaba en el desván. Aterrados, aguardaron hasta que se hiciese de día para investigar, pero no encontraron nada a lo que pudiese atribuirse aquel ruido. Los gritos continuaron presentándose a intervalos de seis meses, pero no fue hasta el verano de 1967 cuando Gibson fue testigo de una imagen conectada con la voz.

-Ella no era transparente, sino sólo una silueta blanca -recordó Gibson.

Aunque fue incapaz de discernir los rastros faciales, Gibson se percató de que la aparición llevaba un vestido que le llegaba al suelo, propio de una época pasada. Permaneciendo sólo un momento delante de Gibson, la mujer miró silenciosa a la distancia mientras, de modo repetido, desaparecía y luego reaparecía de nuevo.

En 1969, la familia se había ya acostumbrado a la mujer y a sus fantasmales compañeros. No obstante, la visita semestral de la voz de la mujer comenzó a presentarse con más frecuencia después de la llegada de una reliquia de la familia. El primo mayor de Gibson mandó a los McConnaughey el retrato de una parienta muerta hacía mucho tiempo y llamada Florence Wright. A partir de la descripción recibida, la familia esperaba un retrato en vívidos colores al pastel que representara a Florence en sus años de mocita, poco antes de su repentina muerte. Sin embargo, cuando llegó, los McConnaughey quedaron sorprendidos al observar que la pintura recurría a unos colores de un gris oscuro, castaños y a unos blancos sucios. Incluso así, procedieron a colgarlo encima de la chimenea de la biblioteca.

Luego, en febrero de 1970, el retrato comenzó una transformación. El pelo, negro como el azabache, pareció de un tono más claro. En la base del cuadro, una rosa comenzó a transformarse en rosada a partir de su tosco gris. Y la piel de Florence empezó a adoptar un matiz muy parecido al natural. En realidad, cada detalle era ahora inexplicablemente brillante y más colorido. A medida que prosiguió el proceso, la imagen de Florence Wright pronto representó a una belleza de ojos azules y pelo rojizo, sentada en una silla de un verde brillante.

Según un psíquico que más tarde examinó el retrato, el espíritu de Florence había quedado encerrado en la pintura en el momento de su muerte. Por lo tanto, tenía el poder de extraer de aquella obra de arte todos sus colores hasta que ella fuese feliz en su nueva localización. Las voces escuchadas en «Haw Branch» eran espíritus amigos que se habían congregado para ayudar a la mujer a recuperar sus perdidos colores. Evidentemente, según opinaba el psíquico, «Haw Branch», con su brillante atmósfera espiritual, llegó a convertirse en un hogar satisfactorio para Florence Wright.
Para ver más información acerca de este tema: 

espués de ser probada la primera bomba atómica en Alamogordo, en 1945, se descubrió que el lugar de la explosión estaba cubierto de una capa de cristal verde fundido, arena transformada en cristal por la bomba.

Varios años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, unos científicos excavaron en las proximidades de Babilonia, la un día gran metrópoli de Mesopotamia y presunto emplazamiento de la Torre de Babel. Con el fin de saber hasta qué profundidad llegaban las capas de ruinas y artefactos, los arqueólogos abrieron un pozo experimental para catalogar por épocas sus descubrimientos.

Excavaron por debajo de las grandes ruinas antiguas y a través de una ciudad anterior enterrada bajo capas de loess. Entonces, más abajo, encontraron pueblos que indicaban una cultura agraria. Todavía a mayor profundidad, descubrieron restos de una cultura de cazadores y pastores, y artefactos todavía más primitivos. La excavación terminó cuando, debajo de las capas mencionadas, se encontró un suelo sólido de cristal fundido.

effrey Goodman empezó su carrera como ejecutivo de una pequeña compañía de petróleo en Tucson. Graduado en Ciencias Empresariales, no era particularmente propenso a los vuelos alocados de la fantasía. Por esto es tan sorprendente encontrarle hoy como paladín en el nuevo campo de la arqueología metapsíquica, donde videntes bien dotados ayudan a encontrar lugares de excavación prometedores.

La odisea psíquica de Goodman empezó en 1971, cuando se enteró de que los antropólogos convencionales creían que los primeros hombres aparecieron en las Américas hacia dieciséis mil años. Goodman creyó que aquella fecha era demasiado reciente. En realidad estuvo seguro de que podría encontrar pruebas de una civilización más antigua en Arizona, si sabia dónde tenía que buscarlas. Y así, con el fin de estudiar más a fondo su presentimiento, consultó a Aron Abrahamson, conocido vidente de Oregón. Sin moverse de su casa, el vidente le hizo varias descripciones que ayudaron a Goodman a localizar el lecho seco de un río en los San Francisco Peaks, cerca de Flagstaff. Era un lugar extraño para buscar una civilización perdida, ya que nunca se habían encontrado allí restos arqueológicos. Pero no solamente prescindió Goodman de este inconveniente, sino que incluso pidió al vidente que predijese las formaciones geológicas que encontraría al efectuar la excavación.

Cavando precisamente donde había indicado el vidente, Goodman desenterró artefactos que tenían al menos una antigüedad de veinte mil años. Más sorprendente aún fue que el 75 por ciento de las predicciones geológicas de Abrahamson resultaron totalmente correctas, a pesar de que dos geólogos locales se habían burlado de ellas. El vidente de Oregón predijo, por ejemplo, que los excavadores encontrarían un estrato de cien mil años de antigüedad al nivel de siete metros, y efectivamente, fue esto lo que encontraron.
Para ver más información acerca de este tema: 

l doctor Ian Stevenson es el experto más famoso del mundo en reencarnación, especialista en estudiar casos de niños que parecen recordar vidas pasadas. Particularmente chocantes son los casos en que el niño presenta marcas de nacimiento que parecen heredadas de su anterior existencia. Uno de los más espectaculares es el de Ravi Shankar, que nació en 1951 en Kanauj, Uttar Pradesh, India.

Desde sus primeros años, Ravi afirmó que, en realidad, era hijo de un hombre llamado Jageshwar, barbero que vivía en un distrito próximo. También afirmaba que había sido asesinado. Su padre actual no creía una palabra de lo que decía y empezó a pegarle para que se dejase de tonterías. Las palizas sirvieron de poco para borrar los recuerdos de Ravi, que cada vez estuvo más obsesionado, al hacerse mayor, por las revivificaciones de su vida anterior. Incluso se hacia la extraña ilusión de que sus asesinos pasados le perseguían todavía. Aunque toda la historia era fantástica, Ravi tenia, ciertamente, una extraña marca de nacimiento. Era una mancha dentada, de unos cinco centímetros de largo, que parecía la señal de una cuchillada debajo del mentón.

Los recuerdos y la obsesión de Ravi fueron en definitiva relacionados con un asesinato que se había perpetrado en la región seis meses antes de su nacimiento. El 19 de julio de 1951, el hijito de Jageshwar Prasad, barbero de la localidad, había sido asesinado por dos hombres, que le decapitaron. Aquellos hombres, en realidad parientes suyos, pretendían heredar los bienes de su padre. Aunque los asesinos fueron detenidos, hubo que soltarles por un tecnicismo legal.

Cuando Jageshwar se enteró de lo que decía Ravi, decidió visitar a la familia Shankar para comprobar personalmente las informaciones. El barbero conversó durante largo tiempo con Ravi y, gradualmente, éste le reconoció como su padre anterior. Ravi le dio incluso detalles sobre su asesinato, detalles que solamente conocían Jageshwar y la Policía. Y hoy conserva todavía Ravi aquella extraña marca de nacimiento, vestigio de su asesinato en la India, en una vida anterior.
Para ver más información acerca de este tema: 

a desconcertada Policía de Oak Park, Illinois, pidió a los residentes de la zona que se presentasen y aportasen la información que obrase en su poder referente al asesinato de una estudiante de Enfermería de veinticuatro años, ocurrido el 4 de octubre de 1980. Un joven de gran rectitud moral, Steven Linscott, se sintió obligado a contar a los investigadores los extraños sueños que había tenido aquella noche entre la una y las tres de la madrugada, mientras dormía junto a su mujer.

En los sueños, según el estudiante de la Biblia de veintisiete años y consejero de la Misión de la Buena Nueva, había visto a un hombre y a una mujer enzarzados en lo que parecía una conversación amistosa, en casa de ella. De repente, el humor del hombre cambió y, con una malévola sonrisa, agarró un objeto metálico alargado y pesado y golpeó con él a la mujer hasta matarla. Sin embargo, lo que intrigó en particular a Linscott fue que la mujer no había protestado en absoluto durante toda la paliza del sueño.

La Policía quedó asombrada ante el sorprendente parecido entre la revelación del sueño de Linscott y los detalles del auténtico homicidio. La mujer había sido golpeada con un objeto metálico pesado y le habían dado con él muchas veces. Además, la estudiante de yoga había sido encontrada con sus dedos en un ademán de Kriya Yoga, es decir, algo que significa la aceptación de la muerte. Para añadir más cosas a la coincidencia, Linscott, en una ocasión en que acudió a la Comisaría, había llevado una camisa parecida a la que lucía el hombre en su sueño. Tras llegar a la conclusión de que todos esos detalles sólo podían ser conocidos por el asesino, la Policía detuvo a Linscott. Dos años después, Linscott fue condenado y sentenciado a cuarenta años de prisión.

No obstante, en 1984, la sentencia de Linscott fue anulada por dos de los tres jueces que resolvieron la apelación de Linscott, sobre la base de que el sueño no podía considerarse una confesión. La evidencia simplemente planteaba la posibilidad de que fuese culpable. Además, existían muchas contradicciones entre el sueño y el asesinato real, incluyendo la raza de la víctima. Aunque el tercer juez estaba convencido de que Linscott era culpable, la mayoría sostuvo que la prueba era «tajantemente no suficiente como para excluir cualquier teoría razonable de inocencia».
Para ver más información acerca de este tema: 

019

   Aspirina musical     Volver a Índice  

a mujer escuchaba música, canciones de los años treinta y cuarenta, que sonaba todo el día en su cabeza. Desesperada, buscó la ayuda de James Allen, de la Clínica de Neurología de Minneápolis.

Allen investigó cualquier posibilidad concebible: ¿Eran tal vez los vecinos de la mujer los que tocaban su música muy alta?

¿Funcionaba mal su aparato para sordos y de alguna manera captaba una emisora de radio local? No. Incluso cuando la mujer era introducida en una sala insonorizada, continuaba escuchando las canciones.

Entonces Allen emprendió un examen físico completo: la mujer estaba por completo cuerda, con unas pautas normales de las ondas cerebrales. Con excepción de su sentido limitado de la audición y una artritis reumática, por lo demás gozaba de muy buena salud.

En realidad, la causa de las melodías eran las doce aspirinas diarias que se tomaba para la artritis, según pudo comprobar al final Allen, consciente de que, en ocasiones, los medicamentos producen zumbidos en los oídos. Dado que la memoria musical reside en el centro auditivo del lóbulo temporal del cerebro, la combinación de la falta de agudeza auditiva por parte de la mujer y su excesiva ingestión de aspirinas, esto le provocaba recuerdos musicales y los hacía llegar a su estado consciente. Cuando se redujo en un 50% la ingestión de aspirinas, los sonidos fueron desapareciendo gradualmente, según informó Allen al New England Journal of Medicine.

na noche de invierno de 1965, Mae Doris, de Tulsa, Oklahoma, emprendió sola el viaje de sesenta y cinco kilómetros para ir a la casa de su hermana en Pryor. .Mientras conducía por la autopista 20 -recordó Doris- a pocos kilómetros al este de la población de Clarenmore, pasé por delante de un colegio y vi a un muchacho que parecía tener once o doce años haciendo autostop en la orilla de la carretera.»

Compadeciéndose de un muchacho tan joven en una noche tan fría, Doria detuvo el coche y se ofreció a llevarle. «Él subió y se sentó a mi lado en el asiento delantero -dijo ella-, y charlamos sobre las cosas de que suelen hablar las personas que no se conocen.» Doria le preguntó qué estaba haciendo en aquel lugar, y él le dijo: «Jugando a baloncesto en el colegio.» El pasajero parecía tener 1,65 metros de estatura y buena constitución, «como un muchacho aficionado a los deportes y que ejercitaba los músculos». Era blanco, de cabello castaño claro y ojos grises azulados. Pero, sin saberlo, Mae Doria habla recogido a un fantasma autostopista.

El muchacho señaló al fin una alcantarilla en las afueras de Pryor y dijo: «Déjeme allí.» Como no vio ninguna casa ni luces, Doria le preguntó dónde vivía, a lo cual respondió el chico: «Allí.» Ella estaba tratando de adivinar dónde era «allí» cuando el pasajero desapareció sencillamente. Doria detuvo inmediatamente el coche y se apeó de un salto. «Corrí alrededor del automóvil, casi histérica -dijo-. Miré en todas partes, arriba y abajo de la carretera, a la izquierda y a la derecha, pero fue inútil. Había desaparecido.» Más tarde, recordó Doria que el autostopista no llevaba chaqueta, a pesar del frío invernal. Una conversación casual con un empleado de una empresa de servicio público, mantenida dos años después del suceso, la enteró de que el personaje fantasma había sido recogido por primera vez en el mismo lugar en 1936.

Un encuentro todavía más misterioso llevó a una muerte por accidente de la que un autostopista fantasma fue al menos en parte responsable. En febrero de 1951, Charles Bordeaux, de Miami, era oficial de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Air Force, en Inglaterra. Un aviador americano había sido muerto en misteriosas circunstancias y Bordeaux fue encargado de investigar el caso. Se enteró de que un guardia de seguridad había visto a un hombre corriendo entre dos bombarderos «B-36» aparcados. Le gritó tres veces «¡Altol», y, al no detenerse el personaje, le disparó. «Habría jurado que le había dado, pero cuando llegué a aquella parte del aeródromo, no había nadie allí. Había desaparecido.» En cambio, la bala perdida había matado a otro aviador.

Continuando su investigación, Bordeaux habló con un oficial que también había estado de servicio aquella noche fatal. Antes del incidente, había conducido un automóvil y visto a un hombre con uniforme de la «Royal Air Forcé» haciendo autostop. El oficial dijo que, cuando el hombre había subido le había pedido uno de sus cigarrillos «Camel». Después le había pedido el encendedor. El oficial vio la chispa por el rabillo del ojo, pero, cuando volvió la cabeza, el pasajero se había desvanecido en el aire, dejando el encendedor sobre el asiento vacío.
Para ver más información acerca de este tema: 

VER CASOS DEL 021 AL 022



Inicio Siguiente