Esta
fotografía muestra al monstruo del Lago Ness bajo
sus aguas, donde se puede apreciar la cabeza y el
cuello (cuya longitud se estima en unos 2 m) y sus
dos aletas frontales. Para realizar esta foto se
utilizó un complicadísimo sistema de sonar.
Cuando se reveló la película, sin embargo, no se
veía nada..., la imagen quedaba oscurecida a
causa de los sedimentos que flotaban en el agua,
posiblemente removidos por un animal grande que
nadaba cerca del fondo del lago. Esta foto fue
tomada por una segunda cámara que se disparaba
automáticamente cada 55 segundos.