Durante
una misión militar en 1959 en la República del Congo, un
piloto belga de helicópteros llamado Remin Van Lierde,
pudo fotografiar esta enorme cobra de 17 m de
longitud. El helicóptero intentó acercarse más
pero la serpiente se asustó y se escondió, no
pudiendo ser más observada por el piloto. Los
posteriores análisis realizados a la película
han confirmado que es auténtica.